Otra revuelta de los padres

La ley estatal es el recurso ante la frustración con la enseñanza

Otra vez los padres de una escuela con una larga historia de bajo rendimiento se unen bajo el lema de la Revolución de los Padres para pedir una nueva administración.

Ahora es la escuela 24th Street Elementary School del área de Los Ángeles, que enseña K-5, la que vive la rebelión de los padres, quienes han juntado firmas para implementar la llamada “Trigger Law”. La legislación aprobada en 2010 permite que los padres de las escuelas con tres o más años de bajo rendimiento puedan juntar firmas, y si recaudan la mitad de los progenitores de los alumnos, pueden pedir la remoción del cuerpo administrativo del plantel y optar por una escuela tipo charter.

Este es un cambio drástico y traumático. En dos ocasiones anteriores, en los distritos escolares de Compton y Adelanto, la acción de los padres encontró fuerte resistencia de autoridades escolares y del sindicato de maestros. En Compton fueron derrotados en un controvertida campaña, mientras que en Adelanto los padres obtuvieron su primera victoria desde la aprobación de la ley.

Es cierto que el movimiento Parent Revolution cuenta con el respaldo de las escuelas charter, y que ellas son las que económicamente se benefician del cambio de administración. Sin embargo, es un error atribuirles a ellas la responsabilidad por la disconformidad de los padres.

   No se necesita mucho para causar la preocupación de los padres cuando ellos descubren que sus hijos no adquirieron los conocimientos esperados al entrar a un grado superior en otra escuela. Esa falta de aprendizaje es una estafa a la confianza de los padres que tienen sus hijos en la escuela.

Lo ideal, como hemos dicho en repetidas ocasiones, es que todos los interesados en la enseñanza de los alumnos —padres, educadores y administradores— trabajen juntos por el mismo fin. También es necesario reconocer las deficiencias de recursos en escuelas como esta, con una gran mayoría de alumnos latinos.

Empero, es aparente que padres, maestros y administradores de la 24th Street Elementary School no comparten la misma preocupación ante el bajo rendimiento en las pruebas académicas, como la falta de conocimientos indispensables —como la lectura— al graduarse a un grado superior en otra escuela.

Esta frustración es la que lleva a los padres que, sin otro recurso en sus manos, optan por la ley estatal para cambiar la escuela. Cuando llega ese momento no es porque los enemigos de la escuela pública han triunfado, el motivo está en la falta de determinación, en donde maestros no quisieron o no pudieron enderezar el rumbo para que los alumnos salgan con la lección aprendida.