Las hijas de Obama

Las hijas del Presidente requieren más seguridad aunque el NRA no lo crea

Sociedad

La semana anterior señalaba que los activistas que promueven el libre expendio de armas se me hacían peligrosos con una de ellas en sus manos. Esta semana descubrimos que además son bastantes peligrosos con una cámara en su poder.

La Asociación Nacional del Rifle, en un vídeo hecho público esta semana llama al Presidente Obama un “hipócrita elitista”. Sostienen que el Presidente Obama lo es, por haber manifestado que no le parecía una buena idea colocar guardias armados en las escuelas para proteger a los estudiantes. Afirman que las hijas del Presidente cuentan con un grupo de miembros del Servicio Secreto para su protección, y en una parte del vídeo preguntan:

¿Son los hijos del Presidente más importante que los suyos?

La respuesta es bastante simple: Por supuesto.

Desde un plano personal, mis hijos son más importantes que los hijos de cualquier otro ser humano sobre la tierra. Pero desde un plano racional, las hijas del Presidente son sin ninguna duda más importantes que los hijos de cualquier pen… tonto como yo.

¿Cuales son las probabilidades de que uno de mis hijos sea secuestrado para ser usados con fines políticos?

Me atrevo a asegurar que ninguna. Creo que no hace falta preguntarse lo mismo de las hijas del Presidente.

Dicho de otro modo, las hijas del Presidente son una asunto de interés y seguridad nacional, y deben estar protegidas en consecuencia.

Si el día de mañana mis hijos están haciendo la línea para hacer una compra en una dulcería, y llegan las niñas del Presidente y caminan directamente hacia el mostrador, tengan la seguridad que voy a manifestar mi protesta. En esas circunstancias definitivamente las hijas del Presidente no son más importantes que mis hijos, pero el asunto en mención es completamente diferente.

Pensar que la actitud del Presidente es hipócrita es hilar demasiado fino. El mandatario se opone a esta idea probablemente por la misma razón por la que nos oponemos muchos, lo último que necesitamos es más gente armada en las calles. La solución pasa por un control mas estricto del tipo de armas que se pueden comercializar, y que se asuma la responsabilidad de ayudar a las personas con desordenes sico-emocionales.

La comparación no sólo es absurda, sino además avergonzante. Usar a estas pequeñas jóvenes para impulsar una campaña de interés político es una bajeza.

La Asociación Nacional del Rifle es una organización con gran poderío económico y político, y no se va a detener ante nada para defender por todos los medios la venta indiscriminada de armamento. Los ciudadanos de a pie tenemos la opción de combatir a esta multimillonaria organización únicamente con nuestra voz.

Hágase oír, contacte a sus representantes y mantenga un diálogo abierto con sus familiares y amigos, porque un pueblo informado es un pueblo fuerte, aunque no posea armas.