Mahoney protegió a sacerdotes pedófilos

Archivos muestran que líderes religosos trataron de 'controlar' daños a la iglesia
Mahoney protegió a sacerdotes pedófilos
En esta foto de archivo, el Cardenal Roger Mahony dirige la ceremonia para bendecir la Iglesia del Apostol Santo Tomás.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

El retirado cardenal Roger Mahony y otras importantes autoridades de la Arquidiócesis de la Iglesia Católica Romana en Los Ángeles maniobraron entretelones para proteger a sacerdotes implicados en actos de abuso sexual, minimizar los daños a la iglesia y mantener a los feligreses en la ignorancia, según los archivos de los sacerdotes de la iglesia.

Los expedientes confidenciales presentados en una demanda judicial contra la arquidiócesis divulgaron públicamente la manera en que la iglesia manejó durante décadas las acusaciones de abuso y también indicaron la postura disidente de uno de los principales ayudantes de Mahony que criticó a sus superiores por encubrir las acusaciones de abuso en vez de proteger a los niños.

Las notas de Mahony demuestran que estaba muy preocupado por los casos de abuso y envió a los sacerdotes implicados a recibir tratamiento, pero también hubo retrasos u omisiones muy prolongados en algunos casos.

Mahony recibió los informes psicológicos de algunos sacerdotes en los que se mencionaba la posibilidad de que hubiera muchas más víctimas, por ejemplo, pero no hay indicios de que Mahony u otras figuras de la iglesia continuaron con las investigaciones.

“Esto me resulta totalmente intolerable e inaceptable”, afirmó por escrito Mahony en 1991 sobre el expediente del rev. Lynn Caffoe, un sacerdote sospechoso de encerrar niños en su habitación, grabar sus genitales e incurrir cuentas de 100 dólares por llamadas a servicios telefónicos de carácter sexual mientras se encontraba con la víctima. Se envió a Caffoe a recibir terapia y se le hizo abandonar su ministerio, pero Mahony no le retiró su envestidura hasta 2004, una década después de que la arquidiócesis le hubiese perdido el rastro.

“Es un prófugo de la justicia”, afirmó Mahony por escrito al cardenal Joseph Ratzinger en el Vaticano, que hoy es el Papa Benedicto XVI.

Mahony se encontraba fuera de la ciudad pero emitió una declaración el lunes pidiendo disculpas por sus errores y diciendo que había sido “ingenuo” en relación con el impacto duradero del abuso. “Rezo con fervor todos los días que la gracia de Dios inunde el corazón y el alma de cada una de las víctimas, y que continúen con su viaje por la vida cada vez con un mayor sentido sanador”, afirmó Mahony. “Lo siento mucho”.

La política de la iglesia sobre el abuso sexual se encontraba en evolución y Mahony heredó algunos de los peores casos de su antecesor cuando asumió su cargo en 1985, señaló J. Michael Hennigan, abogado de la arquidiócesis, en una serie por separado de mensajes de correo electrónico. Los sacerdotes eran enviados fuera del estado para recibir tratamiento psicológico ya que revelaban más información cuando sus terapeutas no estaban obligados a denunciar los casos de abuso infantil a las autoridades, como lo estaban en California, señaló.

En al menos un caso, un sacerdote tomó como víctima a hijos de inmigrantes ilegales y los amenazó con deportarlos si contaban lo sucedido, según indican los expedientes.

Los expedientes se adjuntan a la moción que buscaba indemnización punitiva por daños y perjuicios en el caso de un sacerdote mexicano que fue enviado a Los Ángeles en 1987 después de haber sido brutalmente golpeado en su parroquia al sur de la Ciudad de México. Cuando los padres se quejaron de que el rev. Nicolás Aguilar Rivera había abusado en Los Ángeles, las autoridades eclesiales informaron al sacerdote, pero esperaron dos días para llamar a la policía, permitiéndole así huir a México, alegan los expedientes judiciales. Al menos 26 niños informaron a la policía que fueron abusados durante su estadía de 10 meses en Los Ángeles. Se cree que el ahora ex sacerdote se encuentra en México y continúa prófugo.

Los archivos de otros 13 clérigos se adjuntaron a la moción para demostrar el patrón de encubrimiento, afirmó el abogado Anthony De Marco, que representa al demandante de 35 años. Las pruebas ofrecen un vistazo a unas 30,000 páginas que se harán públicas como parte del acuerdo que asciende a 660 millones de dólares, el que marcó un nuevo récord. En el año 2007, la arquidiócesis aceptó entregar los archivos a más de 500 víctimas de abuso por parte de clérigos, pero un abogado que representaba a unos 30 de los sacerdotes luchó por mantener la confidencialidad de dichos archivos. Un juez ordenó recientemente que la iglesia entregara los archivos sin borrar los nombres de las principales autoridades de la iglesia.

El asistente, monseñor Richard Loomis, hizo notar su consternación por este asunto cuando se retiró en 2001 como vicario del clero, la autoridad eclesial máxima a cargo de la disciplina sacerdotal.