Menos policía en escuelas

Lo ocurrido en Newtown no debe conducir a un clima policial en las escuelas

Los Ángeles

Tras el tiroteo de Newtown lo que necesitamos es menos, no más, presencia policial en las escuelas de Los Ángeles. La premisa de que con cada crisis se necesita más presencia policial, más vigilancia, más supresión sirve para aquellos que ya tienen una idea pre-existente, no para los estudiantes, padres y docentes afro-americanos y latinos del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD). Debería escandalizarnos al ver que seguimos el mismo camino destructivo que tomó el país tomó después del tiroteo ocurrido en la escuela de Columbine.

En 1999, dos personas que padecían enfermedades mentales mataron a muchos estudiantes en una escuela. Las autoridades escolares y policiales tomaron ese acto de violencia particular e imprevisible, ocurrido en una escuela suburbana donde la mayoría son de raza blanca y clase media, y lo convirtieron en la fuerza impulsora detrás del aumento de la presencia policial a nivel nacional y de las políticas de “tolerancia cero”, lo que ha tenido un impacto considerable en las comunidades urbanas de color de bajos ingresos.

La respuesta a Columbine, basada en una fuerte presencia policial, convirtió los patios escolares de los vecindarios en campos minados de infracciones al código penal e historiales de infracciones cometidas por menores. Estas fueron clave para crear un entorno escolar hostil, semejante al ambiente carcelario, que fomentó que muchos estudiantes abandonaran la escuela en forma masiva y terminaran en las cárceles (lo que muchos llaman la “crisis de la deserción escolar”). Pocos días antes del tiroteo de Newtown, el Senado federal celebró una audiencia sobre esta tendencia en que los jóvenes pasan de la escuela a la cárcel, y muchos defensores consideraron a Columbine como un punto de inflexión.

El legado de los acontecimientos ocurridos en Columbine para Los Ángeles ha tenido como resultado 38,000 citaciones policiales en los últimos cuatro años, de las cuales 93% fueron destinadas a estudiantes de color y 40% a estudiantes de 14 años o menos, comenzando con niños de hasta 7 años de edad. LAUSD cuenta con la fuerza policial escolar más grande en el país, con un presupuesto anual que ha crecido sustancialmente a 52 millones de dólares. Los estudiantes de LAUSD reciben casi el triple de citaciones que los estudiantes de Nueva York, el único distrito más grande que LA.

Después de Newtown, ¿quién en Los Ángeles exigirá la única solución real para lograr que las escuelas sean seguras? Se necesitará de personas valientes, padres, docentes, estudiantes, administradores, autoridades del orden público y figuras electas para revertir la tendenciade aumentar la presencia policial.

Community Rights Campaign espera que entusiasmo trabajar con el superintendente Deasy y con el jefe Beck de la policía de Los Ángeles para terminar con esta tendencia donde los jóvenes van de la escuela a la cárcel y generar intervenciones a largo plazo que logren cambios profundos en la cultura educativa y en el clima escolar, a fin de lograr un entorno preventivo y reparador.