LA VÍBORA

LA VÍBORA
María Matías (centro), madre de Héctor 'el Macho' Camacho.
Foto: EFE

Ahora sí que la Diva del Bronx, Jennifer López, salió en defensa de su reputación. No es que “haya tenido que”, ni mucho menos querido limpiar su imagen, que yo creo es lo que menos le importa. Pero lo que sí es de su gran interés en este negocio, es la lana de por medio. Ahora está metida en la promoción de la peli que se estrena mañana en donde aparece con el guapetón de Jason Statham., Por eso anda a diestra y siniestra ofreciendo entrevistas por todos lados —incluyenda esta misma Vibra y justo a mi ladito, aquí a la izquierda, donde no habla para nada de su vida privada porque así son las cosas en Hollywood— y exponiéndose a los medios dando explicaciones sobre su romance con el muchachito este, Casper Smart, a quien dice no le paga por su amor. ¡Qué bárbara! ¿No se mordería la lengua? No es que la “Diva” esté babeando de amor por el niño ese, ni él tampoco, digo yo. Pero se complementan en necesidades, eso sí. ¿Qué no le paga? Claro que sí: trabaja para ella y el muñequito, al menos baila bien. No creo que le pague lo mismo que al resto; ¿qué tanto podrá ganar? No creo que el mensoleque este tenga otro empleo, si lo trae como llaverito.

Y ya que andamos por el camino de las divas, otros que irremediablemente no se pueden escapar del escándalo son Jenni Rivera y Héctor “Macho” Camacho, a quienes no los dejan descansar en paz. Era de esperarse que, con la muerte repentina de la Diva de la Banda, mil especulaciones surgirían, peleas, encuentros, desencuentros y no sólo eso, sino además todos los que se iban a colgar de su nombre, para sacar lana y contar historias increíbles como la presencia de fantasmas. Siempre he dicho que hay que temer más a los vivos que a los muertos. El caso de Jenni no ha sido distinto a la muerte de otros famosos. Comenzando por la familia, que aunque no es bien visto, se podría entender. Todavía no la sepultaban cuando el hermano pastor, Pedro Rivera Jr ya andaba pidiendo donaciones para construir un templo, porque según dijo era la intención de su hermana. Su padre ya está organizando un concierto-homenaje con los para nada famosetes hijos Gustavo y Juan —que siempre quisieron saltar a la fama pegados a las faldas de la Diva y al nombre de Lupillo y por más esfuerzos que hicieron con ellos, no más no pegaron—, aunque Don Pedro mencionó que participarían todos sus hijos, incluyendo a Lupillo , sinceramente no creo que este se preste a eso, aunque aclaro que mi querida “balleni” como muchas veces le dije, se merece que le hagan todos los honores que sus familiares y seguidores quieran, aunque la manera en que lo están promoviendo no es la más adecuada. Por otro lado, están los escritores que publicarán en breve la biografía de la Diva de la Banda. que van rapiditos por la lana y para aprovechar el momento; lo que realmente me causó risa y, bueno, naditita de asombro porque esperaba esa noticia —que no fue directa—, era que la gran amiga, casi íntima, de Jenni Rivera, salga también con su librito. ¿ Y quién creen? Sí, esa misma, la cara de muñeca de cartón. En el programa de El gordo y la flaca, el tema salió a relucir y la pseudo-reporteraperodista, con toda la objetividad que la caracteriza, Jessica Maldonado, daba la nota de los escritores de los próximos libros y Rauli de Molina, le sugiere que ella debería de escribir un libro, porque ella sí era amiga de la Diva. A la otra se le colgó la cara de cartón, así toda seria e inocentona, no respondió ni sí ni no, pero por ahí me enteré que ya está preparando su publicación y no lo dudo que en breve lo anuncie. Les digo, todo queda en el mismo circulito: abogados, prometidos, demandas, amigos, examigos, demandantes… si quieren analizar un caso de conflicto de interés ahí lo tienen todo, en la misma charola,. Por eso veo ese programa de chismorreos, para reforzar mis conocimientos y recordar lo que no se debe hacer en periodismo sea el tema que sea.

Otro caso que, por cierto disfruté ahí en ese mismo programa, fue la entrevista a la madre del “Macho” Camacho, María Matías —lo más fino de “pueltorrico”— diciendo que no empeñó la cadena del excampeón y que la tiene muy bien guardada y por eso no se la enseña a nadie. ¿De verdad? Lo más aberrante es cuando la madre —al fin la madre—, se derrite hablando de lo maravilloso que era su hijo, lo bueno que era y lo buen boxeador que fue. Lo de boxeador, ni quién lo dude, con todos los títulos que consiguió dentro y fuera del ring, porque repartió trancazos hasta en su casa, su exesposa y hasta uno de sus hijos, quienes lo acusaron también de violencia doméstica, Bueno pa’ los golpes el muchacho…

¿Y qué onda con… Carmen Campuzanoo? Ya hasta da lástima: no sé si admirarla o aplaudirle cada vez que la reviven. Lo que sí, es que tiene más vidas que un gato. Lo que fuera una bella modelo y actriz, quedó convertido en un espanto no sólo por las cirugías y la bacteria que casi la deja sin naríz, sino por todas las adicciones que tiene y la han dejado casi en la locura y a punto de morir varias veces. En esta última, dice que no fue una recaída sino una pulmonía lo que la llevó al hospital de emergencia en días pasados. Sólo Paty Chapoy la creé. En la entrevista que dieron al programa Ventaneando, se veía más elevada que los voladores de Papantla. Carmen es el vivo ejemplo, ante la pantalla, de cómo se va degenerando una estrella en aparente adicción. La Campuzano perdió todo, hasta las hijas, y terminó en Guadalajara cantando en un barzucho de mala muerte.