Esperanza y ridículo

La reunión del CELAC mostró su potencial comercial y su vicio ideológico
Esperanza y ridículo

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fue creada para ser un foro continental que pudiera deliberar asuntos regionales que a diferencia de la Organización de Estados Americanos, cuenta con Cuba y sin Estados Unidos ni Canadá.

La primera reunión del CELAC realizada hace unos días en Chile reveló el potencial que tiene esta organización, al igual que las diferencias entre las naciones y las profundas contradicciones entre las declaraciones ideológicas por sobre los principios establecidos por la organización.

La colaboración entre las naciones de Latinoamerica es siempre algo positivo. Los contactos de alto nivel entre la CELAC y la Unión Europea realizadas en Chile, muestran que la región puede ser un significativo bloque comercial global.

La idea de México es precisamente esa, que el bloque sea competitivo. Para otros como Perú y Cuba el problema que debe atender es el narcotráfico, mientras que para Bolivia debe ser el foro para resolver esa salida al mar que Chile nunca le ha cumplido. Las diferencias de agendas en naciones tan dispares es un reto que no lo resuelve la invocación a la Patria Grande.

A nivel político las diferencias dentro del CELAC se manifestaron en el diferente nivel de apoyo recientemente dado a Hugo Chávez. Veintidós de las 33 naciones respaldaron la Declaración de Caracas, mientras que los 11 países que no lo hicieron representan casi tres cuartos de la región en cuanto a PIB, población y territorio.

Sin embargo, el peor daño que puede hacerse el CELAC, es obsesionarse en su oposición anti estadounidense como para hacer el ridículo de colocar a Cuba al frente de una organización que promueve “nuestro desarrollo independiente y sostenible, sobre la base de la democracia”. Y que en sus principios y valores comunes enumera la democracia y los derechos humanos a la misma altura de la soberanía y el respeto internacional.

Para justificar esta barbaridad, se ha dicho que esto es una “reparación histórica”, un “acto de justicia por su resistencia al bloqueo” y un reconocimiento por los médicos que envía a otras naciones latinoamericanas. En realidad Cuba, según Human Rights Watch, “sigue siendo el único país de América Latina donde se reprimen casi todas las formas de disenso político” y en 2012 continuó recurriendo a “detenciones arbitrarias, golpizas, actos de repudio, restricciones de viaje y exilio forzado”.

El CELAC tiene un gran futuro en la medida que sea una organización regional coherente y pragmática en vez de desgastarse en fútiles declaraciones de ideología que le restan seriedad.