Inspiradora charla de Sonia Sotomayor

La primera jueza hispana de la Suprema Corte de EEUU compartió fragmentos de su vida ante el público de San Francisco
Inspiradora charla de Sonia Sotomayor
Sonia Sotomayor firmó decenas de copias de su libro de memorias en San Francisco. Foto María A. Mejía/El Mensajero

SAN FRANCISCO.— La jueza de la Suprema Corte de Justicia de EEUU Sonia Sotomayor estuvo de visita en San Francisco el lunes 28 de enero para promocionar su nuevo libro de memorias My Beloved World (Mi mundo adorado), en el que narra pasajes de su vida tan personales y dolorosos como el alcoholismo de su padre y la diabetes con la que ha tenido que lidiar desde muy pequeña.

Ante una sala repleta del teatro Herbst, Sotomayor contestó las interrogantes de Elizabeth Magill, decana y profesora de leyes de la Universidad de Stanford, así como algunas preguntas del público. Días antes del evento en el sitio de internet de The Commonwealth Club —organizadores de la presentación— se anunció que los boletos estaban agotados.

Las respuestas de Sotomayor oscilaron entre lo cómico y lo serio. Dijo que una de las razones por las que escribió el libro fue para que si cambia demasiado ahora que tiene un puesto tan importante, sus amigos tengan un libro bastante pesado para pegarle en la cabeza y recordarle quién es.

Sotomayor es la primera persona latina y apenas la tercera mujer en ocupar un puesto en la Suprema Corte de Justicia estadounidense.

La mujer de raíces puertorriqueñas, criada en el Bronx, en Nueva York, también se refirió a su intención de publicar un libro de memorias diferente a otros que ha leído. Expresó que lo que buscó al escribir el libro fue apartarse un poco de una imagen idealizada que algunos podrían tener de ella, y al contrario provocar en sus lectores una sensación de que Sonia Sotomayor es alguien como cualquier otra persona, y que ella sí pudo hacer lo que hizo, otros también pueden. Aunque bromeó que eso era un poco difícil porque no había muchos puestos vacantes para llenar en la Suprema Corte.

“No todos los chicos serán presidentes o miembros de la Suprema Corte, pero es algo que vale la pena intentar”, afirmó la jueza.

Dijo que en un momento una de sus amistades le sugirió que le pusiera de título al libro: Wise Latina (Latina sabia), pero definitivamente decidió que no. El título final Mi mundo adorado, proviene de un poema puertorriqueño.

Sotomayor explicó que al escribir su libro se topó con historias familiares que desconocía. Descubrió el amor que se tuvieron sus padres, y conoció facetas de su padre que no conocía. Por eso recomendó a los presentes que hablaran con sus parientes que todavía estaban vivos, para que les contaran esas anécdotas pasadas que de alguna manera nos han formado como personas.

Instó también a buscar a alguna persona a quien uno admire para aprender de ella y que sirva de inspiración. Sotomayor dijo que ella tuvo suerte porque tuvo a su abuela quien le brindó siempre amor incondicional, pero además dijo que a lo largo de su vida ha tenido muchas amistades que la han ayudado a no renunciar a sus objetivos y a seguir adelante.

La moderadora de la charla, Elizabeth Magill, le dijo que no tenía la intención de hacerla quedar mal, pero que tenía que hacerle una pregunta difícil: “¿Qué fue más importante para usted, haber salido en un capítulo de Plaza Sésamo o haber lanzado la primera pelota en un partido de los Yankees?”.

Sotomayor contestó que muchos de sus conocidos no estarían de acuerdo, pero que para ella haber salido en Plaza Sésamo fue algo muy importante.

Luego de la animada charla con el público sanfranciscano, Sotomayor se dio tiempo para firmar una gran cantidad de copias de su libro, a quienes de antemano lo habían comprado. Entre la larga fila de gente que se formó estaban dos pequeñas de origen asiático, quienes según se supo en la misma fila habían faltado a la escuela para escuchar hablar a la primera jueza hispana de la Suprema Corte de Estados Unidos.