Sin trabas políticas

No hay que dejar que las diferencias en Washington acaben con la reforma

Inmigración

Detrás de cada persona hay una historia, y no es ningún secreto que la gran mayoría de los inmigrantes que vienen a los Estados Unidos vienen huyendo del hambre, de la pobreza y de la persecución política. Al igual que todos los seres humanos, los inmigrantes quieren mejores oportunidades para ellos y sus familias.

Al escuchar el discurso del Presidente Obama sobre la inmigración en Las Vegas, Nevada, no deje de pensar en el impacto de sus palabras. El llamado del presidente para la reforma de inmigración, junto con un empuje similar en el Congreso, podría afectar positivamente los aproximadamente 12 millones de indocumentados que viven y trabajan en Estados Unidos. Mientras estaba sentado en el auditorio del Sol de Las Vegas, pude ver en los rostros de la multitud multicultural la esperanza de que finalmente se toma en serio la situación de los indocumentados.

No hay duda de que el tema de la inmigración provoca un debate apasionado y que es un tema que está políticamente explotado por muchas personas. Los anteriores intentos de reforma de inmigración fueron bloqueados por pequeños grupos bien organizados, aunque la mayoría de las encuestas indican que los estadounidenses están a favor de la reforma de las leyes de inmigración de nuestra nación.

Recientemente, un grupo de ocho senadores Republicanos y Demócratas publicaron principios que servirán de base para la reforma de las leyes migratorias. El presidente Obama también ha presentado sus ideas sobre lo que debe incluirse en las leyes de inmigración. En un Congreso tan polarizado en torno a este y otros temas en el pasado, es alentador ver que las conversaciones bipartidistas se llevan a cabo y que un acuerdo está en el horizonte.

Sí, es cierto, las personas indocumentadas han violado nuestras leyes de inmigración, pero no siempre puede ser condenadas a vivir en las sombras de nuestra sociedad. La deportación de millones de personas no es práctica y no está en consonancia con los valores morales de los Estados Unidos. Acojo con satisfacción el liderazgo del presidente Obama sobre este tema, y ??doy la bienvenida a la iniciativa del grupo bipartidista de senadores. Espero con optimismo la discusión pública, el debate y las propuestas específicas en el Congreso para reformar nuestras leyes de inmigración.

Y en la medida que nosotros, como latinos continuamos abordando y debatiendo este tema, les invito a ejercer nuestros derechos como ciudadanos, y expresarle firmemente al presidente Obama, al partido Demócrata y Republicano que en esta ocasión no queremos que trabas políticas partidistas acaben con los esfuerzos de tanto tiempo por una reforma migratoria justa e integral.