¡Título inolvidable!

Yaquis conquista el cetro de la Serie del Caribe al vencer en 18 innings a Dominicana
¡Título inolvidable!
Luis Mendoza, en su cuenta de Twitter, da las gracias a sus compañeros por el campeonato.
Foto: Foto tomada de Twitter

HERMOSILLO, México.— El llamado “Rey de los deportes” se encaprichó en una eterna noche en el desierto de Sonora.

Probó durante más de 7 horas la resistencia y la fe de México y República Dominicana, pero al final le hizo justicia al anfitrión de la Serie del Caribe.

Los Yaquis de Ciudad Obregón, tricampeones de la Liga Mexicana del Pacífico, conquistaron la corona de “La Pequeña Serie Mundial Latinoamericana”, al vencer en la madrugada de ayer 4-3 a Dominicana en una final que se prolongó a 18 innings, para empatar una marca.

El inolvidable largometraje beisbolero terminó a las 3:43 horas tiempo del centro de México (1:43 a.m., hora de Los Ángeles), con 9 grados centígrados de temperatura, y se convirtió en uno de los principales tópicos en las redes sociales durante la medianoche.

“El beisbol es matemática oscura. Es telaraña de pasiones”, sostiene el célebre cronista Pedro el “Mago” Septién.

Para los 16 mil aficionados que asistieron al nuevo Estadio Sonora y para los 43 peloteros que vieron acción en el encuentro, podrían ahora avalar otra frase del “Mago”: Sí, el beisbol es una caja de sorpresas

Doug Clark disparó una “bomba atómica”, un batazo de jonrón en la apertura del decimoctavo episodio sobre Edward Valdez (0-1), y condujo a México a ganar la séptima Serie del Caribe en su historia y la segunda en los últimos tres años.

En el lanzamiento número 507 del desafío, el relevista Marco Carrillo (1-0) dominó a Donell Linares con un elevado al jardín derecho para el último out y destronar así a los Leones de Escogido.

El representativo quisqueyano entregó la corona después de batirse como una auténtica fiera durante 7 horas y 28 minutos, el tiempo equivalente a tres maratones y medio de 42 kilómetros para un medallista promedio de Juegos Olímpicos.

Los Yaquis habían tenido a los Leones a tres outs de la muerte, pero el relevista Luis Ignacio Ayala permitió un jonrón de Ricardo Nanita en el cierre del noveno rollo y el juego se empató 2-2.

Karim García alborotó a la multitud con un cuadrangular en la entrada 14, pero en el cierre del mismo acto, una leyenda viviente del beisbol dominicano, Miguel Tejada, pegó un hit productor ante el regio Édgar González e igualó la pizarra 3-3.

Los Leones, que trataban de darle a su país el vigésimo cetro en Series del Caribe, no volverían a pisar la registradora. Dejaron 21 corredores en base y pagaron caro ese pecado.

Carrillo, uno de los 21 pitchers que vieron acción en el juego y el undécimo de México, se convirtió en el héroe anónimo de México e hipnotizó cuatro entradas a la artillería del Escogido para alzarse con la victoria.

Alguna vez apodado “El Patito Feo” de las Series del Caribe, el representativo tricolor conquistó su cuarta corona en los últimos 10 años y reivindicó en México a un deporte sentido por el escaso reconocimiento mediático, pero amado por millones de seguidores desde Mexicali hasta Cancún.

De pronto, Douglas Clark se convirtió en el “gringo” que todo México quería abrazar.

“Éste es el mejor sentimiento de mi vida”, dijo Clark, autor del jonrón que dio el título de la Serie del Caribe a los Yaquis de Ciudad Obregón. “Mi esposa está aquí, mi hijo está aquí, él nació en México”.

El de Springfield, Massachusetts, de 36 años de edad, lleva tres años ganándose la vida en México jugando tanto en la Liga Mexicana del Pacífico como en la Liga Mexicana de Verano.

Entre 1998 y 2007 jugó en las Menores con las organizaciones de Gigantes y Atléticos, pero no alcanzó las alturas.

De 2008 al 2010 partió a Corea del Sur y en 2011 se estableció en el País.

“Fue un partido histórico”, comentó el jardinero, nombrado Jugador Más Valioso de la final. “Lo llevaré grabado por siempre”.

El mánager de México, Eddie Díaz, se trenzó en otro feroz duelo de estrategias con su adversario Audo Vicente, y al final se unió a Benjamín “Cananea” Reyes (1976 y 1986) y a Francisco “Paquín” Estrada (1996 y 2002) con dos títulos al frente de representativos tricolores.

Siete horas y 28 minutos de partido y miles de aficionados todavía no querían ponerle fin a la fiesta.

Pero en cuanto cayó el out 27, el nuevo Estadio Sonora retumbó de júbilo.

Los aficionados se lanzaron al diamante como desesperados por alcanzar a los astros que resistieron para derrotar a República Dominicana.

Muchos de ellos saltaron al terreno para tocar el campo en el que se gestó la séptima corona para México en Series del Caribe, una que se definió en 18 entradas de emoción pura.

En el home, un grupo de fans se tomó fotos del recuerdo, pero la loma de pitcheo fue el sitio más demandado.

El jonrón de Douglas Clark en la entrada 18 tomó por sorpresa a cientos de seguidores que estaban en los baños, en los pasillos o haciendo fila en los puestos de comida.

“¡Vieja, ya ganamos! Sí, ya ganamos, ganamos”, gritaba al teléfono un hombre bañado en cerveza.

Cerca de las 04:00 de la madrugada (tiempo del Pacífico), la entrega del trofeo de campeón y un espectáculo musical coronaron el evento ante unos ocho mil espectadores que, firmes, aguantaron la desvelada en una fresca madrugada.

Después de ocho horas de beisbol, el cielo se pintó de colores con los fuegos pirotécnicos.

Los estacionamientos se vacían de a poco, pero decenas de aficionados ya buscaban dónde seguir la “pachanga” al amanecer. Y es que Sonora no durmió…