Salud para todos

Cuando los hijos de María Barrales se enfermaban, ella conducía durante dos horas al sur, desde su vivienda en el Este de Los Ángeles hasta la frontera con México, y pasaba dos horas más en la fila para cruzar la línea limítrofe, a fin de acudir a un médico que cobrara honorarios asequibles en Tijuana.

Ahora, Barrales, que no cuenta con seguro médico, puede caminar un par de cuadras a la secundaria Garfield y consultar a un doctor por una cuota módica en una nueva clínica construida dentro de lo que fue un taller mecánico en las instalaciones de la escuela.

“Esto es algo muy necesario aquí. Mucha gente no tiene seguro médico, y no tiene los medios para ir a Tijuana”, dijo.

La clínica es una de 14 nuevos “centros de salud” que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles abrirá este año dentro de escuelas en barrios pobres. La iniciativa amplía la misión de centros médicos tradicionales en instalaciones escolares, de la atención a estudiantes a los servicios para el público en general.

Si bien diversas clínicas escolares en todo el país han estado abiertas al público desde hace tiempo, otras más expandirían su universo de pacientes a fin de obtener ingresos que puedan subsidiar la atención médica generalmente proporcionada de forma gratuita a los alumnos. Simultáneamente, estas clínicas atenderían una alarmante necesidad de acceso a la atención médica entre la comunidad.