Donativos ‘incómodos’

Quien da dinero a los candidatos municipales es tema recurrente de la campaña

Los donativos provenientes de impulsores de leyes antiinmigrantes, simpatizantes de la ultraderecha, un exfuncionario del condado acusado de corrupción y las compañías de grúas están dando de qué hablar en las campañas políticas de Los Ángeles.

El último caso involucra a los dos aspirantes a alcalde de origen latino, el concejal Eric Garcetti y el exejecutivo de una empresa tecnológica Emanuel Pleitez, quienes se acusan mutuamente de recibir dinero de personas que también han llenado los bolsillos de candidatos opuestos a los inmigrantes.

Pleitez reclama que Garcetti obtuvo 1,500 dólares de tres partidarios de políticos en contra de la reforma migratoria y de otorgar la ciudadanía a hijos de padres sin papeles, y a favor de la penalización de la migración ilegal en Arizona (SB 1070) y de extender la barda en la frontera con México.

Se trata del desarrollador inmobiliario Michael Meldman, el contratista James Harrison y el consultor financiero Jack Selby, todos residentes de Arizona.

“Garcetti apoyó el boicot contra Arizona [por la SB 1070], pero felizmente aceptó dinero de donadores antiinmigrantes”, dijo ayer Pleitez. “Me lastima el hecho que políticos quieran sobornarnos con pan dulce y mariachi, y luego nos venden cuando les conviene”, agregó.

La oficina de Garcetti, por su parte, identificó a tres contribuyentes de Pleitez que inyectaron fondos al comité de acción política (PAC) Freedom First, que en 2010 dio 180,000 dólares sólo a aspirantes republicanos, entre éstos los ultraconservadores Michele Bachmann (Minnesota), Jon Kyl (Arizona) y Steve King (Iowa). Otro donó a la campaña presidencial de Mitt Romney.

Ellos son Ashley Becker, consultor de Booz Allen Hamilton; John Frankel, de la empresa inversionista Venture Capital; y la firma legal Duane Morris LLP, quienes dieron 2,325 dólares a Pleitez.

Los asesores de Garcetti pidieron a su rival someterse al mismo estándar y subrayaron que el edil siempre ha apoyado a la comunidad latina. “Todo mundo sabe que Eric es un defensor de los inmigrantes”, aseguró su jefa de personal Ana Guerrero.

En tanto, los principales candidatos por el Distrito 1, el exasambleísta Gil Cedillo y el empleado del Cabildo José Gardea, pelean en otro cuadrilátero por los benefactores del rival.

Gardea, por un lado, reclama que su oponente admitió recursos de la compañía Chevron a través del comité LA Jobs PAC. Según él, en los últimos doce años la empresa ha dado más de 90,000 dólares al ex legislador, quien no votó en un proyecto de ley al que ésta se oponía.

“Es una injusticia que esta petrolera quiera influenciar los resultados de la campaña”, dijo Gardea.

Mientras que Cedillo lo acusa de aceptar dinero del grupo Corralones Oficiales de la Policía. “Ha callado en el decomiso de autos de inmigrantes y ha tomado dinero de las compañías de grúas”, indicó.

Hace unos días Cedillo entregó a una organización comunitaria los 500 dólares que le dio el extasador del condado John Noguez, detenido en octubre por cargos de corrupción.

Para el politólogo Salvador Sánchez, los candidatos están obligados a investigar a sus donadores si quieren evitar que un problema de percepción les reste votos. “Si están diciendo que apoyan a los inmigrantes, pero toman dinero de antiinmigrantes, dejan ver algo de hipocresía”, señaló.

En el verano los candidatos a la Alcaldía, la contralora Wendy Greuel y Garcetti, devolvieron por presión sindical las contribuciones de un ejecutivo de Wal-Mart, que abrirá una sucursal en Chinatown.

En 2012, los candidatos a la Procuraduría de Distrito, Allan Jackson y Jackie Lacey, hicieron lo propio. Al primero le dio dinero Victorino Noval, quien estuvo tras las rejas por participar en un fraude de préstamos hipotecarios a finales de la década de 1990. Y la segunda aceptó recursos de Kip C. Cyprus, detenido en un operativo contra defraudadores a la Administración Federal de Vivienda en 1999.

También el año pasado, la campaña de reelección del presidente Barack Obama regresó los 200,000 dólares que le entregaron los hermanos de un magnate mexicano que huyó de la justicia de este país luego de ser acusado de fraude y tráfico de drogas.

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