Audiencia en el Senado genera debate

La audiencia sobre migración muestra lo delicado del tema
Audiencia en el Senado genera debate
La primera audiencia en el Senado por la reforma migratoria generó acalorados debates y manifestaciones.
Foto: AP

WASHINGTON, D.C— “¡Paren las deportaciones!”, “nuestras familias sufren todos los días!” gritaron manifestantes, ayer, en plena audiencia sobre una reforma migratoria en el Senado. Una señal más, de la impaciencia entre grupos indocumentados, cuando el progreso en el Capitolio, muestra la fragilidad del debate.

Cerca de las 9:30 de la mañana, la secretaria de S eguridad Interna, Janet Napolitano, llegaba al Comité Judicial. Le esperaba una jornada de más de dos horas, con preguntas, críticas y protestas, en contra de las deportaciones.

Napolitano pareció inmutable, al igual que los senadores, mientras la policía del Capitolio tomaba en su custodia a quienes se rehusaron a guardar silencio. Los últimos en ser removidos de la sala eran parte de la organización Justicia Migrante, quienes viajaron especialmente desde Vermont.

Carlos Díaz, integrante del grupo, explicó a La Opinión, el motivo de la molestia general. “Nosotros queremos una reforma migratoria. Nuestra vida allá es muy difícil. Yo ordeño vacas, todos lo hacemos. Algunos laboran en agricultura también. A veces trabajamos 60 e incluso hasta 90 horas.Nos gustaría que se den cuenta, que queremos ser algo acá en Estados Unidos y que no podemos esperar más”, dijo.

Justicia Migrante no estaba solo. En el salón 216 del edificio Hart, se encontraban activistas, jornaleros, representantes de grupos nacionales, sindicatos, entre otros. La ocasión lo ameritaba. Era la primera, de lo que se espera sean varias audiencias, para debatir una reforma migratoria integral. Cuatro de los ocho senadores que actualmente negocian un acuerdo bipartidista, se sientan en el Comité Judicial.

Sus declaraciones e incluso la cautela con que las realizaron, mostraron la fragilidad del debate migratorio y también los puntos más controversiales del diálogo interno. El senador Jeff Flake (R-AZ), por ejemplo, enfatizó las dificultades para medir el nivel de seguridad en la frontera e incluso sugirió volver al estándar de “control operacional”.

Entre los principios bipartidistas presentados por el “grupo de los ocho”, se mencionó cumplir ciertas metas en seguridad fronteriza, antes de permitir el acceso a ciudadanía.

En respuesta, Napolitano explicó que no favorece el uso de condiciones. “Todo tiene que ser visto de manera simultánea”, afirmó.

Charles Schumer (D-NY), dejó claro que la “única esperanza” en el Congreso, para una reforma, “es una propuesta bipartidista” y describió los avances con optimismo. Esto a pesar que el presidente Barack Obama, dijo que presentaría un proyecto de ley, si las conversaciones no conducen a un resultado.

Aunque no es parte del grupo de los ocho, la senadora de California, Dianne Feinstein (D-CA), está inmersa en negociaciones entre agricultores y jornaleros, en el contexto de una reforma integral. Un trabajo que realiza a la par con el senador Marco Rubio (R-FL), de acuerdo a fuentes en el Senado.

Feinstein se mostró optimista en los avances, pero no dio señales de un posible acuerdo. Por otra parte, Senadores como Mike Lee (R-UT) enfatizaron que la forma de trabajar en inmigración, es con proyectos de ley de menor envergadura, en lugar de un plan integral. Lee fue considerado para integrar el grupo bipartidista que negocia una reforma y luego fue descartado.

“La gente que habla de proyectos de ley de menor envergadura, no entiende que esta vía no satisfacerá el apetito del público por soluciones”, resaltó Marshal Fitz, director de política migratoria del Centro para el Progreso Americano.

Por otra parte, legisladores republicanos como Jeff Sessions (R-AL) y John Cornyn (R-TX) dejaron claro que los esfuerzos para asegurar la frontera, les parecen insuficientes. Napolitano defendió la política a capa y espada. “La frontera está más protegida que nunca”.

Al ser consultada respecto a las quejas por parte del sindicato de ICE, la secretaria, dijo que no estaba sorprendida, ya que los agentes son criticados cuando actúan y cuando no lo hacen.

El segundo panel, durante la audiencia, estuvo protagonizado por Jose Antonio Vargas, fundador de Define American, Jessica Vaughan del Center for Immigration Studies, Steve Case director ejecutivo de Revolution, Chris Crane presidente del sindicato de ICE y Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza.

“Los comentarios que escuchamos por parte de la derecha y la izquierda, muestran lo difícil que es este debate, pero creo que vimos señales muy positivas hoy”, aseguró Murguía a La Opinión.

Vargas, quien es el primer indocumentado en testificar ante el Comité Judicial del Senado, describió la experiencia como “surreal”; sobre todo, porque personajes como Crane han clamado por su deportación y ayer, estaban sentados en la misma mesa.

Un claro ejemplo de los extremos en el debate migratorio y sólo en inicio de un largo camino en el Congreso 113.