Venden carne de caballo ‘como de res’

Tres hombres son arrestados en Francia bajo sospecha de fraude
Venden carne de caballo ‘como de res’
El ministro francés de Agricultura, Stephane Le Foll (centro), se dirige con su grupo a dar una rueda de prensa en París, Francia.
Foto: EFE

PARÍS, Francia.— El precio, el olor y el color debieron ser indicadores claros de que algo andaba mal con los cargamentos de carne de caballo etiquetados fraudulentamente como de res, afirmaron ayer las autoridades de Francia que culparon en gran medida a un mayorista francés en el centro de un creciente escándalo en Europa.

Mientras tanto, la policía de Gales anunció ayer los arrestos de tres hombres bajo sospecha de fraude en dos plantas de carne que la Agencia de Normas Alimentarias de Gran Bretaña inspeccionó anteriormente esta semana.

Ambos hechos forman parte de un creciente escándalo que ha generado interrogantes sobre los controles de alimentos en una Unión Europea sin fronteras y que también ha puesto bajo los reflectores lo poco que saben los consumidores acerca de las complejas operaciones comerciales por las cuales pasan los alimentos, desde los productores a los mayoristas, de ahí a los que los procesan y luego a las tiendas para finalmente llegar a las mesas de las viviendas.

La Europol, entidad policial europea, está coordinando una investigación de fraude en todo el continente en medio de acusaciones de una confabulación internacional para sustituir el uso de carne de res por carne de caballo, que es más barata.

En París Benoit Hamon, ministro gubernamental de Asuntos del Consumidor, dijo que aparentemente las ventas fraudulentas de carne ocurrían desde hace varios meses y se extendían a 13 países y 28 compañías. No dio los nombres de los países ni de las empresas. Dijo que muchas personas y entidades tienen la culpa pero la mayor parte recae sobre Spanghero, un mayorista del sur de Francia. Los funcionarios de esa empresa rechazaron haber comprado y revendido carne de caballo, pero de inmediato las autoridades francesas le suspendieron sus actividades comerciales.

Hamon dijo que Spanghero era un eslabón de una cadena que iniciaba en dos mataderos rumanos que dicen haber etiquetado claramente su carne como de caballo. Un comerciante registrado en Chipre la adquiría y era enviada a un almacén en Holanda.

Spanghero adquiría la carne a ese comerciante y luego la revendía a Comigel, un procesador francés de comida congelada. Los alimentos resultantes eran comercializados bajo la marca sueca Findus como lasaña y otros productos que dicen contener carne molida.

Hamon dijo que Spanghero estaba bien al tanto de que la carne estaba mal etiquetada cuando se la vendía a Comigel.

“Spanghero sabía”, afirmó. “¿Una cosa que debería haber atraído la atención de Spanghero? El precio”.

La carne de Rumania costaba mucho menos de lo que vale la de res en el mercado, señaló el funcionario.