Niegan el odio

Dicen que ataque a afroamericanos en Compton fue mal reportado

Residentes latinos de Compton que apoyan a los dos jóvenes acusados de atacar a una familia afroamericana reunidos frente a la alcaldía para denunciar su caso.
Residentes latinos de Compton que apoyan a los dos jóvenes acusados de atacar a una familia afroamericana reunidos frente a la alcaldía para denunciar su caso.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

El arresto de dos jóvenes latinos de Compton acusados de crímenes de odio en contra de una familia afroamericana tiene molesto a algunos vecinos latinos de esa ciudad y a las madres de los dos individuos, quienes aseguran que el relato que hizo la familia supuestamente amenazada al Departamento del Sheriff carece de fundamento.

Aunque la madre de Efrén Márquez, de 21 años, y la abuela de Jeffrey Aguilar, de 19, no disputan que hubo un enfrentamiento, aseguran que fue muy diferente a como aparece en el reporte policial.

“Me duele mucho que estén acusando a mi hijo de racista. Nosotros no somos racistas, tenemos miembros de nuestra familia que son [afroamericanos] nuestros hijos han crecido junto a [negros] y se han hecho amigos en la escuela”, aseveró Ernestina Muñoz, madre de Márquez. “No nos conocen, ni conocen nuestras calles. No hay forma de que podamos ser racistas y convivir todo el tiempo como lo hacemos”

De acuerdo al reporte del Sheriff, un hombre afroamericano caminaba rumbo a su casa el 31 de diciembre cuando un vehículo tipo SUV con cuatro hombres latinos, quienes se identificaron como miembros de la pandilla local, se le acercaron para decirle que su familia no podía residir en esta zona porque eran negros, lo golpearon con tubos de metal y lo amenazaron con una pistola. Ese mismo día, según el mismo reporte, entre 15 a 20 sujetos no identificados tiraron una botella de cerveza al interior de la casa quebrando el vidrio de la ventana, mientras gritaban epítetos raciales.

Sin embargo, un grupo de unas cinco mujeres jóvenes que residen sobre la calle 153 intersección con la Avenida Central, que pidieron no ser identificadas públicamente con sus nombres, aseguraron que no hubo ningún incidente en donde se haya quebrado la ventana a esa familia afroamericana.

“Sí hubo una pelea el 31 de diciembre, pero no fue de latinos en contra de negros, fue una pelea entre hombres. Todos se golpearon unos a otros… ahora no sé de dónde sacan que hubo un ataque y que la familia fue amenazada. Eso simplemente no es cierto”, dijo una mujer joven de cabello negro lacio quien asegura que junto a otros residentes de esa cuadra vieron lo que sucedió. “No hubo ventana quebrada. No hubo amenazas por ser afroamericanos”.

El 24 de enero, al menos cinco casas fueron cateadas por alguaciles del Sheriff en busca de las jóvenes latinos sospechosos de amenazar a la familia afroamericana. María Lamas, abuela de Aguilar, dijo que entraron a su vivienda alrededor de las 5 de la mañana sin mostrarle una orden judicial.

“Cuando yo les dije que me enseñaran una orden me dijeron que si no me quedaba callada me iban a arrestar a mi también. Esposaron a mi hijo de 36 años, pero no lo arrestaron porque no tenían pruebas en contra de él… fue un incidente terrible, nos intimidaron y nos violaron los derechos humanos. Por eso estamos aquí, queremos justicia”, dijo Lamas, quien enfáticamente rechaza el cargo de crímenes de odio en contra de su nieto.

El Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles se rehusó esta semana a comentar sobre el caso más allá de la versión del incidente que aparece en un comunicado.

El 8 de febrero, Márquez y Aguilar fueron instruidos de cinco cargos cada uno de interferir en derechos de vivienda y conspiración y enfrentan un máximo de 10 años de cárcel por cada cargo. Ambos se declararon no culpables de todos los cargos.

Los dos, que han sido identificados en la prensa como conocidos pandilleros, permanecen tras rejas sin posibilidad de fianza.