El país de Correa

Han habido avances sociales pero prevalecde la inseguridad jurídica

Ecuador

Cuando ésta columna salga publicada quizás el Presidente de Ecuador Rafaél Correa habrá ganado una nueva elección presidencial.

He escrito hasta mi propio aburrimiento en los últimos tiempos, de la forma en la que se ha violado la Constitución y se ha atropellado la democracia en el Ecuador, hasta dejarla tirada en el suelo, sangrante y en harapos. Pero ante la capacidad extraordinaria del régimen de meter sus tentáculos en todos lados, los clamores de miles de ciudadanos como yo han caido en saco roto.

Y es que cabe destacarlo, el hombre es popular, y dice un viejo adagio que la voz del pueblo es la voz de Dios. Y el hombre es popular no sólo porque es simpático para el gusto de nuestro pueblo, sino porque además algo ha trabajado en beneficio de ese pueblo. Los avances en temas como salud y educación son innegables, las obras de infraestructura vial están ahí, se ha invertido en el orden social y en dotar de oportunidades a ciertas minorías como los discapacitados. Y por ahí se pueden nombrar unos cuantos logros más del gobierno de Rafaél Correa.

Pero el hombre también es popular porque reparte bonos y subsidios que benefician a las clases más necesitadas. Y es que además de carisma, tiene suerte, le ha tocado gobernar al país en una época de bonanza económica generada por los altos precios del petróleo que le ha permitido gastar como si no hubiera mañana. Pero mañana, cuando el petróleo se termine, o su precio caiga, y le toque al país mirar las fuentes alternativas de ingresos, nos encontraremos ante la penosa realidad de una industria nacional que ha sido herida de muerte por las medidas económicas del gobierno, y con un país en el que la inversión extranjera ha practicamente desaparecido.

Y la popularidad del hombre también esta sustentada en la manipulación de leyes que se ha mandado a confeccionar a su medida para maniatar la capacidad de maniobra de la oposición y para garantizar un uso eficiente de la impresionante maquinaria propagandística que maneja el régimen.

Y hablando de la oposición, jamás se ha visto, en mi personal opinión, una lista de candidatos opositores en la que la primera palabra que salta a la vista es mediocridad. En el 2013, la oposición en el Ecuador sirve única y exclusivamente para darle legitimidad a un proceso electoral “dizque” democrático.

Si tuviera que definir al Ecuador del hoy en una sola palabra, esa sería “inseguridad”. El país vive sumido en una terrible inseguridad jurídica, la peor para mí; se vive una severa inseguridad social que solo el régimen parece no ver; se mueve en aguas pantanosas e inseguras en el tema económico, Correa pudo llevar a Ecuador por el camino hacia el progreso como ha ocurrido con países como Brasil, Chile y Perú en el contexto sudamericano, pero optó por la línea populista e inmediatista de su amigo Chávez.

Quisiera decir que veo un cambio en el futuro de Ecuador, pero no puedo, el nuevo periodo presidencial del ciudadano Correa parece que será más de lo mismo, y quizás sólo veremos aumentar su poder casi tiránico.

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