EL SISTEMA YA NO LA NECESITA

MÉXICO, D.F.— “Se moverá todo lo que se tenga que mover”, advirtió el presidente Enrique Peña Nieto apenas unos días después de tomar el poder y solicitar al congreso las reformas al Artículo Tercero Constitucional y la Reforma a la Ley General de Educación, que establecerá las bases para el Servicio Profesional de Carrera Docente.

El mensaje implícito en su discurso cobró vida ayer con la detención de la líder del Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Educación, Elba Esther Gordillo, quien en los últimos meses se convirtió en una opositora de las transformaciones al sistema de enseñanza pública mexicana.

“El gobierno hizo un cálculo muy agudo para no cargar con ese lastre que perjudicaba su proyecto y su imagen y buscó elementos judiciales para quitarla de en medio”, observó Miguel Alonso Raya, profesor normalista y vicecoordinador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados.

En una de las últimas batallas de “la maestra” contra la Reforma Educativa que promulgó el mandatario mexicano el pasado 25 de febrero, llamó “ignorante” al secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, su acérrimo enemigo desde que en 2003 la expulsó del liderazgo de la bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara Baja y empujó su salida del organismo en el que militó desde 1970.

Elba Esther tuvo dos momentos claves en la vida política del país. El primero, entre 1989 y 2003 como aliada incondicional priísta al que garantizó el voto corporativo del SNTE, el sindicato más grande de América Latina con 1,600,000 agremiados que puso en sus manos el expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Un segundo aire vino tras los constantes enfrentamientos con altos mandos del partido, como el excandidato presidencial Roberto Madrazo que concluyeron con su expulsión del PRI, nuevas alianzas con el Partido Acción Nacional –en la cerrada contienda que llevó a Felipe Calderón al Ejecutivo- y con la fundación del Partido Nueva Alianza (Panal).

“Elba Esther dejó de ser útil para el PRI y ahora resultaba más útil su cabeza para dar una imagen pública contra la impunidad y la corrupción”, agregó el legislador Raya.

Otto Granados, ex subsecretario de Educación Pública y experto en política pública, interpretó el descenso de la líder magisterial como un asunto de Estado cuya solución se volvió urgente

“Ella supuso que tenía un poder suprainstitucional y autónomo y que era intocable, que jamás revisarían las cuentas que manejaba a discreción”.

¿De dónde provenía este poder? El SNTE recibe anualmente aproximadamente entre 90 y 100 millones de dólares que la Secretaría de Hacienda retiene a los agremiados directamente del salario: el 1% a cada uno de los más de millón y medio de trabajadores.

Sin auditoría externa, Gordillo manejó por años las cuentas con total opacidad. Ostentó ropa, zapatos, carteras y joyas, aviones privados y cenas de lujo; premió a los activistas que respondían a sus mandatos de apoyar al gobernante en turno con Hummers y finalmente trató de enfrentarse al sistema político con la poderosa fuerza paralela que le otorgaba el magisterio y su 1.6 millones de afiliados..