Familia salvadoreña logra reunirse en Los Ángeles

Refugiada de ese país consigue traer a sus hijos a vivir con ella en EEUU
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Familia salvadoreña logra reunirse en Los Ángeles
Marta Guadron abraza a su hijo José a su llegada al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles tras larga separación.
Foto: La Opinión - / J. Emilio Flores

A pesar de que Martha Guadron estuvo seis años sin ver a sus hijos, las dos horas que tuvo que esperar ayer en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, para la llegada del menor de sus hijos, le parecieron una eternidad.

“Me siento muy feliz porque ya tengo juntos a mis cuatro hijos después de tantos años”, dijo Guadron, sin poder contener las lagrimas y dejar de mirar a su pequeño hijo. “Ya tengo a mis cuatro ‘bebés’ conmigo”, añadió, en medio de la emoción que le significaba la reunión de su familia, después de haber luchado para traerlos desde El Salvador a los Estados Unidos.

Los cuatro jóvenes no pudieron llegar todos en el mismo vuelo. Solo Jessica, de 18 años, Glenda, de 22 y Manuel, de 24, lo hicieron la semana pasada, haciendo escala en Miami, donde los esperó su madre. Mientras esperaban a su hermano en el aeropuerto, hablaron de sus planes para el futuro.

Jessica señaló que su deseo era el de estudiar modelaje. “Quiero estudiar, trabajar y llegar a ser alguien importante”, dijo, mientras que su hermano Manuel manifestó que quiere aprender inglés y sacar la preparatoria. Por su parte, la esperanza de Martha Guadron es encontrar ayuda y oportunidades de aprendizaje para Glenda, quien es sordomuda.

La espera se prolongó por más de dos horas debido a que el joven José, de 15 años, perdió el vuelo de conexión que lo traería desde Dallas, Texas, hasta Los Ángeles. Su madre no dejaba de caminar de un lado a otro de la terminal, angustiada por el hecho de que el niño no hablaba inglés y que se hubiera perdido en el aeropuerto de Texas. Finalmente, pasadas las 6 de la tarde de ayer, madre e hijo se dieron un emotivo abrazo después de seis años de separación.

Sintiéndose un poco tímido ante las muestras de atención de su madre y sus hermanos, el joven José señaló que se sentía muy feliz de estar al lado de su madre. “Quiero estudiar”, añadió, refiriéndose a sus planes para el futuro, punto en el que coincidió con sus hermanos y alegró mucho a su madre.

La historia de Martha Guadron y sus hijos fue el fin de una odisea que comenzó con su partida desde El Salvador, en el año 2006, en busca de una mejor vida para ella y su familia. Durante más de 17 años sufrió maltratos por parte de su esposo, además vivir la tragedia de que su hija sordomuda fuera abusada sexualmente por un pandillero. El joven logró ser condenado por ese delito pero continuaba amenazándola desde la cárcel con hacerle daño a su familia. Este hecho, junto con las amenazas constantes recibidas por parte de su ex esposo, fue motivo suficiente para buscar un lugar donde refugiarse ella y su familia.

A su llegada a los Estados Unidos, cruzando la frontera por Arizona, fue detenida durante tres meses por las autoridades de inmigración, quienes la dejaron en libertad bajo fianza cuando ella alegó que su vida corría peligro si volvía a El Salvador. Se trasladó a Los Ángeles donde la organización salvadoreña ASOSAL le consiguió un abogado que la ayudó a tramitar sus papeles para obtener el asilo que tanto necesitaba para lograr establecerse y traer a su familia. Las autoridades le concedieron el asilo el año pasado y seis meses después se aprobó el mismo para sus hijos.

“Yo lo que deseo es que ellos estudien y que se superen ellos por sí mismos, que salgan adelante, que aprovechen las oportunidades que Dios les ha brindado”, dijo Guadron, mirando con esperanza el futuro de sus hijos. “Porque eso es algo que no cualquiera lo puede tener. Espero que ellos sepan valorarlo”, añadió. Guadron solo cuenta con un trabajo a tiempo parcial pero no pierde la esperanza de encontrar uno a tiempo completo para ayudar a sus hijos a lograr sus sueños.