¿Un Papa de EEUU?

NEW YORK. — Los razonamientos convencionales apuntan que nadie de Estados Unidos podría ser electo papa, que la Iglesia tiene mucha más influencia sin un estadounidense en la silla de San Pedro.

Pero tras la renuncia extraordinaria del papa Benedicto XVI, los analistas de la Iglesia se preguntan si esas viejas ideas aún aplican.

“Con la elección de Juan Pablo, con la elección de Benedicto, uno se pregunta si la viejas limitaciones podrían tener alguna credibilidad”, indicó el Cardenal de Nueva York, Timothy Dolan.

El Cardenal William Levada, ex arzobispo de San Francisco, fue el primer prelado en dirigir la Congregación para la Doctrina de Fe, el guardián de la poderosa doctrina del Vaticano.

El Cardenal Raymond Burke, ex arzobispo de la Arquidócesis de St. Louis, es el primer estadounidense en dirigir la corte suprema del Vaticano. Y Benedictonombró a algunos de EEUU para manejar algunos de los problemas mas apremiantes, incluyendo la reconstrucción de los lazos rotos con los católicos tradicionalistas y la supervisión de la respuesta de la iglesia a los casos de abusos a nivel mundial.

Pero Christopher Bellitto, un historiador de Kean University en New Jerse, quien estudia el papado, dijo que “hay una gran diferencia entre prestar el auto y dejarle las llaves”, dijo.

Entre los aspectos negativos están los escándalos por abusos sexuales en el clérigo, que han afectado a cada una de las diocesis de EEUU y los obipos.

Los 11 cardenales de EEUU que se espera voten en el cónclave incluirán al Cardenal Roger Mahony, ex arzobispo de Los Angeles, quien recientemente fue retirado de sus funciones públicas por su sucesor por su rércord en el manejo de los casos de abuso. También está el Cardenal Justin Rigali, quien renunció como arzobispo de Filadelfia tras una ola de acusaciones contra sacerdotes que revelaron que él los mantenía en asignaciones a pesar de reclamos de que habían molestado a menores.

Los cardenales están también luchando en contra de la percepción, principalmente de europeos, de que la mayoría de los estadounidenses no son lo suficientemente sofisticados para llevar a cabo el Pontificado. Con una fe que data de 2000 años, EEUU es considerada una región relativamente nueva. Europa continuaba enviando misioneros a EEUU para crear la iglesia a principio de los 1900s. También se espera que los papas sean multilingues, o por lo menos que tengan fluidez en Italiano.