Las soledades de Elba Esther

Aliados políticos abandonan ahora a la exdirigente de los maestros en México
Las soledades  de Elba Esther
El candidato a presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Roberto Madrazo (C) junto a su companera de formula Elba Esther de Gordillo (I) saluda tras autoproclamarse ganador en las elecciones internas de la vispera, durante una rueda de prensa en Ciudade Mexico el 25 de febrero de 2002. Roberto Madrazo dijo que gano las elecciones contra la candidata Beatriz Paredes sin que hasta el momento se dieran resultados oficiales de las elecciones. AFP PHOTO Jorge UZON.
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MÉXICO, D.F.— La profesora Elba Esther Gordillo equivocó el epitafio “aquí yace una guerrera” que dictó en un acto público para su futura tumba 20 días antes del arresto.

“Aquí yace una solitaria” tendría que decir el epitafio de la maestra ante el silencio y el abandono de políticos, intelectuales, críticos de izquierda y de derecha, ecologistas y sacerdotes que en su momento aprovecharon el clientelismo político de la “líder vitalicia” del poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

La única declaración de solidaridad pública que hasta el momento recibió fue la del recién nombrado presidente del SNTE, Juan Díaz de la Torre, que reiteró su lealtad poco antes de sustituirla en el cargo, pero fue frente a la tribuna del consejo –otrora controlado por la maestra- del que dependía su asenso.

El escritor y ex canciller Jorge Castañeda envió también un tímido guiño al referirse a Gordillo en una entrevista radiofónica como “su amiga” por quién siente “dolor”, pero acotó que: “ella fue su propia enemiga”.

El silencio es hoy el escudo más infalible de los otrora partidarios de la líder magisterial, presa en el penal femenil de Tepepan, donde se reporta enferma de hepatitis, insuficiencia renal, descalcificación e hipertensión mientras enfrenta cargos por desviar millonarios recursos del SNTE para uso personal.

Entre los 16 gobernadores que apoyó para que triunfaran en sus respectivos estados (la mitad del país), sólo seis se pronunciaron sobre la suerte de la fundadora del Partido Nueva Alianza (Panal) con el que hicieron mancuerna desde 2005, lo mismo derechistas que de centro, izquierdistas y ecologistas.

Hablaron como si fueran maestros o ciudadanos comunes no aliados. “Corresponderá a las autoridades judiciales responder en su momento”, dijo Rafael Moreno Valle, el mandatario de Puebla. “Hay que llevarlo al plano de lo penal”, acotó Fernando Ortega, de Campeche. José Rovirosa, de Querétaro, dijo que era “una cuestión particular y Gabino Cué pidió actuar con “serenidad y prudencia”.

Los mandatarios de Aguascalientes, Baja California, Colima, Chihuahua, Chiapas, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas, Zacatecas mantienen sus reservas.

La discreción prevalece también entre sus más fieles colaboradores a quienes este diario buscó como los ex dirigentes del Panal Tomás Ruíz, Francisco Yañez y Miguel Ángel Jiménez o los ex candidatos presidenciales Roberto Campa y Gabriel Quadri.

Callados permanecen el ex director de la Lotería Nacional y ex congresista Benjamín González Roaro; el ex dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rubén Moreira, y hasta el nieto (René Fujiwara) y la hija (Mónica Arreola) quienes son legisladores gracias a las listas plurinominales de Elba Esther.

Arreola se presentó el pasado jueves al Senado -donde ocupa una curul- y pidió discreción a sus colegas por “el asunto personal”. Los senadores trataron a su compañera como a una enferma convaleciente: palmearon su espalda, tomaron sus manos con suavidad y dedicaron algunos minutos de charla antes de volver a lo suyo.

¿Cómo se siente?, pregunto el priísta Emilio Gamboa. “Muy triste”, dijo ella sin agregar detalles, pero al día siguiente avaló un peculiar comunicado del Panal, que encabeza.

Ninguna separación que extrañe a la líder caída que en 2011 definió en una entrevista a un diario español su desolado poder: “Llegar a donde estoy ha sido un recorrido doloroso… me he tenido que forjar entre hombres. Fui la única mujer que resistió. Y lo hice en soledad: soy una mujer muy solitaria”.