¿Substancia o apariencia?

¿Substancia o apariencia?

Hace unos días, el partido republicano de California tuvo su convención en Sacramento y los correligionarios eligieron a un nuevo presidente del partido estatal, el ex legislador Jim Brulte. Aunque Brulte es bien recordado como uno de los republicanos que en los años 90 llamó la atención ante los desmanes anti inmigrantes que se iniciaban, hay que resaltar que al Partido Republicano de California le hace falta más que elegir un nuevo dirigente o buscar un nuevo marketing, que es lo que algunos parecen estar proponiendo.

El propio Brulte indicó en una reunión con grupos del partido que a los republicanos no les hacía falta cambiar sus posturas ni sus ideas. “Sabemos lo que creemos”, dijo. Pero en realidad los partidos se actualizan de acuerdo a los tiempos. No es cuestión de traicionar sus principios esenciales sino precisamente de seguirlos. La postura de Ronald Reagan a favor de una amnistía en los años ochenta era perfectamente coherente con la visión de Estados Unidos como tierra de oportunidad y su creencia total en el mercado libre, donde la mano de obra va donde se la necesita. Sin embargo, desde hace casi 20 años, el partido republicano de California se ha ido arrinconando cada vez más en ideas enquilosadas, no sólo en inmigración, sino en su falta de diversidad y énfasis en temas privados de la vida de las personas, como por ejemplo si los homosexuales tienen derecho a casarse.

Una cifra clave: según el Instituto de Política Pública de California, el partido republicano estatal es 82% blanco. Empaquetar con un lazo bonito las viejas creencias no será suficiente. Verdadero análisis del mundo real, comunicación con grupos diversos y apertura amplia de la “gran carpa” son la fórmula para el cambio. Los latinos y todos los grupos se benefician más cuando tienen a más de un partido luchando por su apoyo y presentando ideas diversas.

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