El “secuestro”

El “secuestro”
La avenida Pennsylvania con el Capitolio al fondo, en Washington D. C.
Foto: Archivo / EFE

Burbujas

Todos hemos oído o leído de alguien que fue secuestrado para sacarle dinero a los suyos; otros lo fueron por razones políticas o religiosas.

El secuestrado es privado de su libertad e incomunicado por delincuentes, a veces incluso por el Estado, sin poder defenderse; el poder lo tiene el secuestrador.

Es por ello desorientador que aquí llamemos “secuestro” a una acción política resultado de la incapacidad de lograr acuerdos y compromisos en nuestro sistema político.

Esa incapacidad, mezcla de necedad e inflexibilidad dió lugar a un acuerdo previo, absurdo y tonto —para decirlo amablemente— entre la presidencia y el Congreso para que, si en cierto tiempo no se llegaba a un acuerdo sobre los niveles presupuestales, en forma automática se reduciría éste en forma draconiana con recortes indiscriminados; en eso estamos.

A eso es a lo que se refieren cuando hablan los politicos de “secuestro”.

El “secuestrado”, en este caso, es el pueblo que no tiene forma de oponerse a esas medidas.

Pero si los políticos no modifican su actitud, tendrá que esperar la próxima elección para no votar por ellos; ese es el único lenguaje que entienden y que puede preocuparles.

Asi que seguiré llamando secuestro a esta maniobra politice, tan solo para no acabar de confundir a algunos, mas de lo que ya están.

Nuestro secuestro carece de sentido, porque basta que la parte que se pudiera favorecer con el colapso de las negociaciones se niegue a llegar a un acuerdo, para que logre un triunfo político.

Y como era de esperarse al no llegarse a un compromiso por la cerrazón política, entraron en vigor los recortes radicales, tontamente acordadas con anterioridad.

Con ello este “secuestro” resultó ser en un triunfo, a costillas del pueblo, de las teorías económicas, buenas o malas, de los republicanos, triunfo que puede llegar a ser costoso.

¿Por qué se esperaba que los republicanos negociaran, si al no hacerlo tenían todas las ventajas?

La falta de visión política fue haber hecho ese convenio inicial y no haberse enfrentado y resuelto la crisis política entonces. Quizás nada se hubieran logrado, pero no estaríamos “secuestrados”.

Y luego nuestro congreso…

Pocas veces ha tenido este país un congreso tan paralizado como este. Pocas veces han sido tan intensas las diferencias ideológicas entre sus miembros.

Esa parálisis lo ha convertido en una institución incapaz de encontrar soluciones y hacer compromisos; el principio político de ceder algo para ganar mucho, es ignorado por los diputados.

Y no es por falta de talento de muchos de ellos, es por el control politico que ejercen sus partidos.

Esa actitud me hace pensar que el sistema bipartidista, ya no funciona.

Se olvida que en todas las posturas políticas en el congreso ningún partido tiene siempre el 100% de razón, pero debería tener la responsabilidad de los resultados de sus decisiones.

¡Que pena que nadie los responsabilice nunca!

Ambas bancadas están aferradas a sus ideologías y no hay una tercera que pudiera romper ese circulo vicioso.

Demócratas y republicanos representan, cada uno, solo un estimado 30% de la población.

Los independientes somos el 40% y si hemos votado por ellos muchas veces ha sido porque eran la única opción pero no representan nuestros intereses ni forma de pensar. A todos ellos solo les interesan sus propias ideologías y problemas.

Es el sistema actual el que produce la inadecuada representación política de los que somos independientes.

¿Cómo cambiar esa situación?

Es difícil porque por muchos años el sistema bipartidista había trabajado mas o menos bien y estamos acostumbrados a el.

Y funcionaba cuando tras las elecciones el perdedor no odiaba al ganador y este no ignoraba las necesidades del perdedor, cuando legislar era discutir problemas con criterios flexibles para encontrar el mejor camino para solucionarlos, cuando el respeto a las ideas ajenas era tan grande como el amor a las propias.

Más vale que los dos partidos se pongan las pilas… La posición cómoda del “no hacer ni dejar hacer” puede ser desmotivante para votar por ellos.

Para mis gustos hace falta un tercer partido que pueda afiliar a los independientes; a esos que estamos cansados de tanta politiquería, a los de la tercera edad que viven marginalmente de sus pensiones del Seguro Social para quienes Medicare es su hilo de sobrevivencia y que oyen todos los días a ciertos republicanos hablar de recortarles ese sostén, pero nadie exige que los congresistas reduzcan sus sueldos, gastos personales, sus lujosos viajes inútiles, sus servicios médicos especiales y pensiones vitalicias con solo servir (?) un término, su no tener que pagar cuotas al Seguro Social.

Esa actitud demagógica de querer quitarle servicios a quienes de por si tienen pocos, sin rebajar los ingresos y gastos de los congresistas de los niveles fijados por ellos mismos, no tiene porque continuar.

Son ellos los que nos han llevado al secuestro actual que mutila recursos para investigaciones, educación y salud que, tarde o temprano nos va a afectar a todos.

Esa actitud de los congresistas de no rebajar lo suyo sino solo lo de los demás me parece totalmente deshonesta y si no lo es, si es altamente hipócrita.