Indocumentados ofrecen testimonios

Decenas de latinos acuden a Congreso a pedir reforma migratoria
Indocumentados ofrecen  testimonios
Una audiencia simbólica en Washington DC puso fin a la caravana de inmigrantes sin documentos.
Foto: AP

EDITORES: amplía información

WASHINGTON DC — Inmigrantes sin papeles acudieron el miércoles al Congreso para presentar testimonios a favor de una reforma migratoria que incluya la opción de la naturalización y lo hicieron durante una audiencia simbólica que contó con la presencia de cinco legisladores demócratas.

Gina Sánchez, una mexicana de 40 años residente desde 1999 en Arizona, acudió junto a su hijo Brian de 11 años para denunciar que desde entonces no ha podido volver a su país para ver a sus hijas mayores, que tenían tres años y ocho meses cuando ella partió.

“Brian y yo estamos ahora aquí para pedirle a Dios y a ustedes que nos puedan ayudar a aprobar una reforma migratoria, que nos dejen reunirnos con nuestras familias y nos permitan acceso a la ciudadanía”, dijo la oriunda de Guerrero junto a su hijo nacido en Estados Unidos .

Los demócratas Luis Gutiérrez, Juan Vargas, Mike Honda, Lucy Chu, Bill Foster y Steven Horsford se pusieron de pie para aplaudir a Sánchez cuando terminó su breve intervención.

Vargas le ofreció disculpas a Sánchez a nombre de la clase política estadounidense por no haber podido lograr una reforma migratoria que regularice la situación de 11 millones de inmigrantes ilegales.

“Le pido perdón porque los políticos no hemos podido cambiar esa ley para que usted se reúna con sus hijas. ¡Qué vergüenza!”, dijo en español el representante por California que inmediatamente después dijo en inglés que ama su país pero no concibe un sistema que impida la reunificación familiar.

Foster indicó que “con voces fuertes como las suyas y llamados a la acción, tenemos fe de que incluso hombres blancos y viejos como yo, votaremos esta vez de manera correcta.”

El también mexicano de 26 años Juan Carlos Vera vino desde Chicago para pedir al Congreso que “me permitan quedarme en este país, para estar con mi familia y contribuir a esta sociedad.”

La audiencia simbólica puso fin a la caravana que inmigrantes sin documentos realizaron durante tres semanas por 90 ciudades de 19 estados para compartir sus testimonios.

La caravana fue organizada por el Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM), una coalición de las principales organizaciones comunitarias de la nación.

Vera, oriundo del Distrito Federal, dijo que un juez podría ordenar su deportación durante una audiencia prevista para el 15 de octubre— después de obtener una fianza el 26 de febrero tras una detención de tres semanas— y que su abogado buscará que le permita permanecer en Estados Unidos gracias al patrocinio de su esposa estadounidense Anabel Aguilera, con quien tiene un hijo y espera otro.

“Soy optimista, por eso vine aquí”, señaló refiriéndose a la posibilidad de que el Congreso apruebe una reforma migratoria.

La audiencia simbólica, sin efectos vinculantes y que contó con una nutrida asistencia de familias y activistas, se celebró en el Senado, ocho de cuyos miembros esperan tener este mes un proyecto de ley que condicione la opción a la naturalización a una certificación de que la seguridad en la frontera ha aumentado.

Los ocho senadores de ambos partidos estiman que la implementación de ese plan representará para los inmigrantes sin papeles una espera de 10 años.

Al mismo tiempo, un grupo bipartidista en la cámara baja también trabaja en la redacción de un proyecto de ley.

El ex gobernador republicano de Florida Jeb Bush se pronunció en contra de incluir una opción a la naturalización en una reforma migratoria.

Los demócratas argumentan que brindar a los inmigrantes que residen en Estados Unidos sin autorización la opción de naturalizarse es esencial para evitar la creación de ciudadanos de segunda clase, al no poder gozar plenamente del estado de derecho.

Obama espera firmar una reforma migratoria durante el primer semestre del 2013, y ha dicho que si no ve un progreso satisfactorio en el Senado presentará una propuesta propia.

El presidente resultó relecto en noviembre con un apoyo sólido de las minorías étnicas, por lo que numerosos dirigentes republicanos han expresado su deseo de presentar políticas que los acerquen más a las minorías, especialmente los hispanos.