Fue inquieto y precoz de niño

'Si no me caso con vos, me hago cura', le dijo una vez a su novia de la infancia
Fue inquieto y precoz de niño
Foto sin fecha donde se ve al jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio acompañado de su familia.
Foto: EFE

BUENOS AIRES.— El papa Francisco fue un niño inquieto y estudioso, que nunca soñó con llegar al Vaticano, y cuya temprana vocación religiosa no le impidió tener un amor adolescente, según recuerdan hoy sus amigos, vecinos y compañeros de colegio de su barrio porteño de Flores.

Las tranquilas calles de este barrio ubicado en el centro-oeste de Buenos Aires están viviendo una auténtica revolución desde que ayer se supiera que uno de sus vecinos, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, iba a dirigir los destinos de la Iglesia Católica tras la renuncia de Benedicto XVI.

Decenas de periodistas se agolpan en la puerta de la casa en la que Bergoglio pasó sus primeros años en los que, además de jugar al fútbol con sus amigos, dedicaba mucho tiempo a los estudios e incluso tuvo un amor adolescente.

Ese amor fue Amalia, una amiga de la infancia, quien hoy, muy emocionada, explicó a los periodistas que fue su novia cuando tenían “12 o 13 años” y que, bromeando, llegó a pedirle en matrimonio.

“Si no me caso con vos, me hago cura”, le dijo un día de forma profética Bergoglio, pero al final el romance no prosperó por la oposición de los padres de ella, dijo Amalia.

El papa Francisco es un “hombre de barrio” y por eso los vecinos no dejan de ofrecer detalles sobre él y su familia, inmigrantes italianos que, junto a los españoles, se instalaron en la zona baja de Flores en los años 40.

“Era muy inquieto y estudioso y se crió en un entorno familiar muy bueno, y eso es fundamental. La familia es muy importante”, dijo Susana Burel, una vecina que conoce al nuevo papa desde hace más de 20 años.

El adjetivo “cercano” es uno de los que más se repite en boca de aquellos que lo conocieron o tuvieron algún tipo de contacto con él a lo largo de su adolescencia.

Pero esa cercanía, puntualizan sus vecinos y allegados, no era solo con la gente que conocía sino, sobre todo “con los humildes, los pobres, los diferentes, a los que nadie mira”.

Entre 1943 y 1948, Francisco estudió primer grado en el colegio público “Antonio Cerviño”, donde todavía se conservan los libros con sus calificaciones y las listas de asistencia.

Bergoglio pasó por esas aulas de los 6 a los 11 años, “y no faltó prácticamente nunca” a las clases de aritmética, geometría, historia, geografía y dibujo, materias básicas de antaño.

A pocas calles del colegio se encuentra la parroquia de Santa Francisca Javier Cabrini, donde el nuevo pontífice ofició misa durante el tiempo que ejerció como “vicario zonal” del barrio de Flores.

De aquella época, la parroquia conserva varias fotografías de Jorge Bergoglio celebrando misa al aire libre, rodeado de feligreses, con compañeros de sacerdocio o con la camiseta del San Lorenzo, el equipo de fútbol del que es aficionado.

“Sus homilías eran sencillas y profundas, te llegaban’, señaló a Nilda, una feligresa que ayuda también en la parroquia.

A Bergoglio le gustaba hablar de oración, “y sobre todo de evangelización”, recuerda Nilda, a quien especialmente le quedó marcada la frase en la que el actual papa alentaba a los fieles a “salir de la pecera e ir a las calles a evangelizar”.

“Ese siempre fue su lema y su propósito y ahora, en Roma, seguro que lo seguirá siendo”, dijo.