¿Obstáculo para la reforma?

La Casa Blanca, que ve a la comunidad gay como un elemento importante de sus bases, quiere incluirlo y la presión de parte del movimiento juvenil es fuerte
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La inclusión de la igualdad de derechos para familias gay y lesbianas en la negociación por la reforma migratoria es un tema controversial que podría, según apuntan fuentes cercanas a la negociación de la misma, dar al traste con el apoyo de grupos evangélicos y dificultar la participación de muchos legisladores republicanos en lo que tendría que ser una reforma bipartidista.

“Lo que se ha dicho es que insistir en este tema puede dificultar el apoyo de los grupos evangélicos”, dijo un cabildero proinmigrante que declinó ser identificado. “Va a ser complicado combinar las dos cosas”.

Pero ya hay fuerzas poderosas —aparte de los propios activistas gays y proinmigrantes— que insisten en la necesidad de no excluir a la comunidad GLBT; estas incluyen a la Casa Blanca y al mundo empresarial. La pasada semana un grupo de empresas de Fortune 500 (de las más grandes del país) envió una carta a la “pandilla de los ocho” del senado, que está diseñando el proyecto de ley para la Cámara Alta.

“Hemos perdido productividad con la separación de esas familias. Hemos pagado los costos de tranferir y volver a entrenar a empleados talentosos para que puedan vivir fuera del país con sus seres queridos y hemos perdido la oportunidad de tener en este país a los mejores y más brillantes trabajadores cuando, por su identidad sexual, no pueden traer a sus familias con ellos”, dice la carta, firmada por empresas como Goldman Sachs, American Airlines, Ebay, Nike y hasta Bain and Company, la firma que alguna vez fue propiedad del excandidato presidencial Mitt Romney. La Casa Blanca ha comunicado que le interesa incluir el proyecto de ley Uniting American Families Act, del senado, copatrocinado por el demócrata Patrick Leahy y Susan Collins. Este igualaría los derechos de patrocinio migratorio a las parejas gays igual que a las parejas casadas hererosexuales. Pero el asunto es controversial: hay quienes han acusado a la Casa Blanca de usar este tema para “poner una píldora venenosa” en la reforma y luego echarle la culpa a los republicanos de no atender el problema de los indocumentados.

Para Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional Hispano Cristiana, es un tema que no conviene incluir en este momento. “No es bueno para la reforma migratoria ni para la comunidad combinar estos dos elementos”, dijo Rodríguez en una entrevista con La Opinión. “Si vamos a empujar a los republicanos al río Jordán de la reforma y encima queremos que crucen el mar Rojo de los derechos GLBT, creo que estamos pidiendo mucho. Esto va a poner en peligro mucho apoyo republicano”.

Pero la Casa Blanca, que ve a la comunidad gay como un elemento importante de sus bases, quiere incluirlo y la presión de parte del movimiento juvenil es fuerte.