Bajofondo cautiva con su tango electrónico y mucho más

La banda de Gustavo Santaolalla cumplió con su misión musical
Bajofondo cautiva con su tango electrónico y mucho más
Bajofondo cautivó con su tango moderno y actualizado con sonidos y ritmos de lo más variados durante su actuación del lunes en el Fonda Theatre de Los Ángeles.
Foto: Especial para La Opinión - César Arredondo

El romántico, alegre, divertido y apasionado espíritu musical de Río de La Plata —la cuna del tango— está recorriendo y conquistando escenarios norteamericanos.

Lo lleva el colectivo argentino-urugayo Bajofondo.

El lunes llegó a Hollywood con la misma misión con que viaja por el mundo, como claramente lo dijo su líder Gustavo Santaolalla: hacer bailar a la gente.

Misión cumplida en el teatro Fonda.

El octeto sudamericano cautivó con su tango moderno y actualizado con sonidos electrónicos y diestramente entretejido con hip-hop, rock, dance y otros géneros, con el que han creado un sonido de fusión internacional único.

Un par de piezas instrumentales de su nuevo CD sirvieron para abrir la noche y anunciar Presente, como se titula el disco recién estrenado este mes.

La sutil y etérea Intro y la muy sinfónica Código de barra pronto alternaron con temas de discos anteriores, transportando a la audiencia entre temas aún desconocidos en el presente y sus melodías del pasado que le han ganado admiradores, elogios y premios: Monserrat y Duro y parejo de su disco debut Tango Club (que les valió un Grammy Latino al Mejor Álbum Pop Instrumental en 2003) y Borges y Paraguay de Mar dulce.

En la melancólica Miles de pasajeros, la última canción de la primera mitad del concierto, encantó la interpretación de Santaolalla con una voz a propósito rasposa y profunda, lamentándose: “Ay, la milonga en la esquina o en el bar” y alternándose con un canto rapeado y acentuado con scratching. Un delicioso contraste.

Fue interesante ver como, hasta en las relativamente monótonas La trufa y el sifón y Grand guignol, entraban el bandoneón de Martín Ferrés y el violín de Javier Casaña —y hasta el contrabajo de Gabriel Casacuberta— para regalarle una sutil energía tanguera que hacía despertar a ambas melodías, algo especialmente cierto en el segundo.

Pero no sólo son los instrumentos ni el talento con que se tocan —y aquí estamos hablando de verdaderos maestros— que dotaron de poder al concierto. También hay que reconocer el carisma y la actitud de los músicos.

En este caso los chicos lucían alegres, llenos de energía, centrados en su arte y juguetones entre ellos y con el público.

Santaolalla se movía como culebrita urbana y rockera cuando no tenía que tocar cuerdas; el DJ y secuencista Juan Campodonico se erguía cual conductor de orquesta: sin batuta. Por su parte, Ferrés y Casaña tocaban con respeto sus instrumentos pero también se adaptaban a momentos más ligeros y humorísticos.

Era claro que los chicos —y la única chica de la banda, la VJ Veronica Loza, de las más reservadas de octeto— se divertían. Y se lo transmitían a un público que bailaba y reía con Bajofondo.

Quizá la canción que mas prendió candela fue Olvídate, que a pesar de ser algo uniforme irrumpe con percusiones y un pegajoso coro estilo “hinchada” o porra argentina que es imposible de ignorar. Estaba casi al final del repertorio y hace bromea con alarde de lo especial que es Bajofondo.

“Cada concierto bailan hasta los muertos/Nosotros somos de Argentina y Uruguay/Los que nos quieren imitar/No nos pueden igualar/Les faltan hue…..”, digamos pantalones, “a la hora de tocar”.

La satisfacción de la audiencia era evidente. Algunos les gritaban “genios” a los artistas de Bajofondo.

“Estuvo fabuloso y divertido”, dijo Ryan Kim de Los Ángeles, quien los ha visto varias veces en vivo. “Me gusta su dinamismo de grupo, su energía y sus instrumentos. Son una mezcla interesante”.

Para Suzette Castro fue difícil escoger sus canciones favoritas de la noche. “Es un tango ecléctico, precioso, artístico, sensual y de pura ternura. Es una música que te hace sentir bien rico adentro de tu corazón”, dijo la mexicana que reside en LA.

El novio de Castro no pudo evitar el agregar su opinión. “Este es el tipo de música de lo que nos falta más hoy día”, dijo Fabián Herrera, residente de Pasadena.

Pero pocos estaban tan orgulloso como Cristian Coronel por obvias razones. “Estuvo espectacular. Me gusta más que nada que traen un poco de nuestra música alrededor del mundo, lo que es el tango, la música del Río de La Plata”, dice el argentino. “Me gusta como la mezclan con la electrónica para hacer algo nuevo”.