Vicente Fernández, un hombre del renacimiento

Vicente Fernández no sólo vive de música y ovaciones

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Vicente Fernández, un hombre del renacimiento
Vicente Fernández se despide hoy en el primero de cuatro conciertos de sus seguidores en LA.
Foto: Agencia Reforma

GUADALAJARA, México.— En la música, Vicente Fernández ha logrado renovarse, reinventarse y adaptarse al paso del tiempo. Por lo que no es de extrañarse que también ocurra lo mismo con sus hobbies.

Además de la charrería, de coleccionar caballos de punta y criar ponis enanos, los ratos libres de Chente también se invierten en el aspecto recreativo y tecnológico, así lo confesó en entrevistas anteriores.

El dibujo a lápiz y la pintura en cerámica son actividades “clásicas” con las que se entretiene en sus ratos libres, pero lo que sin duda le ha dado el toque contemporáneo a los pasatiempos de este afamado charro es su dedicación a la manipulación digital de fotografías, a través del programa de diseño Photoshop.

Gracias a esta herramienta, Vicente ha podido “compartir escena” con algunos de sus ídolos, como Pedro Infante o Jorge Negrete, a quienes anheló conocer y le fue imposible.

Ellos ahora son parte de su galería de fotomontajes preciados que alberga enmarcados en las paredes de su estudio de grabación ubicado en el rancho Los Tres Potrillos.

“Lo hago porque me entretiene y me gusta. Al principio creí que sería muy complicado, pero ha resultado ser muy fácil. El [fotomontaje] que más atesoro es el que hice con mis ídolos Jorge Negrete, Javier Solís y Pedro Infante: salimos los cuatro juntos cantando”, ha contado Chente en entrevistas anteriores.

“Me tomó tres horas hacerla. Recuerdo que la foto de Pedro Infante que usé era sólo de la cintura para arriba y tuve que completarlo con parte de mi cuerpo. Nos puse a todos a la orilla de un lago y tuve que crear los reflejos en el agua”.

Emilio Fernández y Don Ignacio López Tarso son otras de las afamadas figuras que lo han acompañado en estos fotomontajes.

La intención, dijo, es tener a todos sus ídolos cerca de él.

“Hay artistas que los traigo en la mente, como Sharon Stone [a quien más admira de las actrices norteamericanas] y muchas otras estrellas de cine. Para hacer las fotos se requiere planear las cosas, la gente que entiende sabe que es difícil y que se requiere mucha paciencia”, dijo.

“Por ejemplo, para hacer la de Sharon tuve que tomarme una foto abrazando una almohada y después colocar [a la actriz] en su lugar. Esa foto no me salió muy bien, se ve rara, pero así es como fui aprendiendo”.

Todo inició durante la primera intervención quirúrgica a la que se sometió el cantante por el cáncer de próstata, la cual coincidió con su gira por Sudamérica en 2002.

“Durante esa temporada tenía que estar en reposo, me la pasaba encerrado en los hoteles y mi hijo Gerardo me había regalado una computadora. Entonces un técnico llamado Joe me enseñó a usar el programa para entretenerme y así nació mi gusto por el photoshop”, cuenta. “Es algo que se me dio fácil y que a mucha gente le da curiosidad, me preguntan cómo las hago”.

Su hija Alejandra, quien estudia diseño gráfico, es una de las personas que actualmente lo asesora cuando surge alguna duda respecto a este software de manipulación de fotos.

“Esto lo hago para mí, lo tengo en mi rancho y es personal, me entretiene, son fotos que yo mismo imprimo y si antes no decía nada es porque pensaba que me iban a demandar, pero al final son cosas que siempre soñé y he podido hacer posible”, relató.

Esto además le ha servido a su profesión, según expresa, pues las portadas de los discos fueron supervisadas con más minuciosidad y ha logrado corregir detalles de diseño de las mismas.

“Incluso llegué a hacer algunas de esas portadas”, asegura. “Ahora no permito que las retoquen tanto, cuido que no se vean falsas y me involucro en ese aspecto también, porque vale la pena ver el resultado”, terminó.