Un pastor de la reforma

Samuel Rodríguez asegura que el tema antiimigrante ya no divide a evangélicos

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En 2008, Samuel Rodríguez quiso abrir los ojos del Partido Republicano respecto al creciente sentimiento en el seno del movimiento evangélico hispano, de que el tema antiinmigrante estaba dividiendo a la comunidad cristiana en dos. No tuvo mucho éxito. Pero este pastor de origen puertoriqueño, que dirige el lado hispano de una gran organización de evangélicos en el país, cree que las cosas han cambiado y la reforma será una realidad.

¿Cómo ve el progreso del tema de la reforma migratoria y cual es el sentimiento en el mundo cristiano?

Hemos escalado peldaños muy importantes. Años atrás empezamos con que se pedían deportaciones masivas y luego pasamos a la autodeportación y por fin ahora hemos ya llegado que hay un consenso, todo el mundo está de acuerdo en lo que es la legalización. La única pregunta es si se puede lograr la ciudadanía. Inevitablemente el congreso va a pasar una ley de legalización. La pregunta es el asunto de la ciudadanía. Es una victoria tan sólo llegar a este momento.

¿Pero usted cree que es necesario el camino a la ciudadanía?

Y yo quisiera ver una avenida a la ciudadanía, pero eso puede ser algo utópico. Sabemos que la ‘pandilla de los ocho’ del senado está comprometida con eso, pero al fin del día sabemos que la lucha va a acontecer en la cámara. Sabemos que republicanos y demócratas de estados conservadores van a preferir un tipo de legalización y no van a querer la ciudadanía.

Si tenemos que tragar esa pastilla, sólo lo haremos con la condición de que no se excluya a la ciudadanía. Si tenemos que aceptar legalización sin ciudadanía, no será con una ‘sonrisa Colgate’, sino garantizando que no hay prohibición de ciudadanía eventualmente.

¿Qué tal la idea de que haya residencias temporales y no permanentes por mucho tiempo?

Yo creo que eso debe ser decisión de los propios inmigrantes. Algunos quieren venir por un tiempo y regresar a sus países y otros no. No debemos asumir que todo el mundo va a ser obrero temporal tampoco, hay gente que se crió aquí y por eso estoy en contra firmemente de la idea de prohibir la ciudadanía porque al fin del día, si tenemos a 11 millones de personas que nunca podrán ser ciudadanos, sin derecho a voz y voto lo que vamos a tener es millones de obreros temporeros sin voz alguna.

¿El miedo a la ciudadanía es miedo a estar legalizando a 11 millones de votantes demócratas?

Yo soy independiente, pero yo debo decirle a los republicanos que si piensan así están equivocados. Los republicanos lograron el 44% del voto hispano con Bush y hubieran podido lograr más sin no hubiera sido por este tema. Romney podría haber sido, fuera de este tema, el candidato ideal, las ideas nuestras pueden atraer a los latinos, no sólo fe y familia, sino el tema de ayudar al empresario, al hombre de negocios, el mercado libre.

Las ideas de Abraham Lincoln y Ronald Reagan atraen a los latinos. Yo le dije hace poco al senador Marco Rubio que los republicanos, para entrar en la tierra prometida del voto hispano, tienen que cruzar el portal de la reforma migratoria. No pueden quedarse dando vueltas en el desierto. Tienen la obligación de redimir la retórica que se usó contra el pueblo hispano. Tienen que dejar esa bobería de conservar una mayoría blanca, hay que decirle a los hispanos ustedes son presente y futuro, enamorarlos con los valores de Lincoln y Reagan.

Otra cosa que los republicanos no puede dejar de hacer es hablar de los pobres y de los derechos civiles de la gente. Eso estaba en la fundación del partido republicano.

¿Cómo han evolucionado los evangélicos del sur, y los no hispanos, en este tema?

Mira en 2006 yo hablé sobre la reforma ante los evangélicos anglosajones, me escucharon pero me dijeron no estamos de acuerdo, por favor dile a tu gente que aprenda a hablar inglés, me dijeron cosas muy dolorosas. Pero hoy, esos mismos líderes son los que están junto a nosotros luchando. Ha habido una madurez, un abrir de ojos para entender que nuestros inmigrantes son los extranjeros de los que habla la biblia, representan la gente abandonada rumbo a Jericó en la parábola del buen samaritano