Déjenlos casarse

Esta semana la bandera gay ondeó en lo alto del edificio de la alcaldía de Oakland, así como en otras ciudades de la Bahía.
Déjenlos casarse
Manifestación en apoyo a matrimonios gay en la capital de Estados Unidos.
Foto: AP

Esta semana la bandera gay ondeó en lo alto del edificio de la alcaldía de Oakland, así como en otras ciudades de la Bahía. La medida tuvo como fin expresar solidaridad hacia las parejas del mismo sexo en California, que buscan igualdad con respecto al matrimonio.

La Suprema Corte del país destinó dos días de esta semana para revisar tanto la Proposición 8 que prohibió los matrimonios homosexuales en California, así como para debatir la ley federal de defensa del matrimonio.

Fue una semana importante no sólo para la comunidad gay, sino para todos los que creemos en la igualdad de los seres humanos, más allá de las diferencias sexuales, raciales o religiosas. Hablando de religión, hace unos días en una comida platicaba acerca de un mensaje personal que me enviaron a través de Facebook.

A raíz de una nota publicada en El Mensajero sobre el nuevo Papa Francisco, en la que entre otras cosas se destacaba su oposición a los matrimonios gay en Argentina, una conocida me escribió acerca de las cosas que no le habían gustado de la nota.

Mi amiga señalaba con respecto a la postura del Papa que ella no es una persona que juzga a los gays y que le parece bien que dos personas puedan amarse sean del sexo que sean, pero que le pareció muy fuerte y que la dejó en “shock” el hecho de que cuando se aprobaron los matrimonios del mismo sexo en Argentina la primer pareja homosexual que se casó en Buenos Aires lo hizo en el mismo registro civil que ella.

Creo que ahí está el punto. Todas las parejas homosexuales o heterosexuales deben tener los mismos derechos civiles. Más allá de las creencias religiosas.