Los niños aprenden viajando

Los peques asimilan más la historia y la geografía cuando viajan.
Los niños aprenden viajando
Cuando un niño viaja, asimila mucho más fácil estos conocimientos.
Foto: Agencia Reforma

Para los pequeños, conceptos como la historia, la geografía y las ciencias naturales son aburridos, lejanos e incomprensibles, por ello viajar es la oportunidad ideal para el aprendizaje.

Los niños son como esponjas, absorben el concepto del entorno que los rodea de manera inmediata, asegura María Eugenia de León, especialista en Neurolinguística y Psicopedagogía.

“El aprendizaje depende en gran parte de la madurez cerebral del niño, entre más pequeños, es más fácil que adquieran y asimilen nuevos conocimientos de manera concreta, y qué mejor que darles opciones para absorber los conocimientos de esta manera, mientras exploran, sienten y viven nuevas experiencias.

“Por eso, cuando un niño viaja, asimila mucho más fácil estos conocimientos; ver una pirámide, leer en un mapa los nombres de los pueblos por los que hace el recorrido y conocer la historia relatada a manera de cuento sobre los lugares donde se gestaron hechos sobresalientes”, explica de León.

Que un viaje tenga como objetivo relajarse y alejarse de la vida cotidiana, no lo excluye de convertirse también en una experiencia de aprendizaje para la familia entera. No es necesario ir a los lugares más famosos, pues para aprender, cualquier sitio brindará las oportunidades para adquirir nuevos conocimientos.

Estos son algunos pasos que podrán ayudar para hacer de su viaje una experiencia educativa:

  • Cualquier viaje es educativo, no es necesario saturar de información a los niños.- No olvide que el trabajo y la vida diaria lo aleja de la parte más esencial de sus hijos y que un viaje es el sitio ideal para redescubrirlos.
  • El aprendizaje informal se da por sí solo, lo importante es enfocarse en los pequeños detalles que llenan de conocimiento la vida, como observar el vuelo de un ave o una fila de hormiguitas obreras.
  • Hay que documentarse para realizar el viaje, recuerde que si usted responde a las preguntas que le hacen sus hijos, seguramente recordarán con mayor precisión sus respuestas.

La mejor ayuda son los libros, por ello, intente hacer de este aprendizaje un entretenido juego. Las guías de viaje son un gran recurso, especialmente las que tienen una buena cantidad de fotografías.

Antes de salir de viaje los padres pueden asignar algunas tardes para platicar con los niños sobre los sitios que visitarán y los puntos más interesantes; de esa forma creará una gran expectativa. El Fondo de Cultura Económica tiene dos colecciones ilustradas, una sobre la historia prehispánica llamada “Travesías”: 6; y la otra es “Historias de México” y con dos historias cada libro.

Cualquier sitio es un buen lugar para que los niños aprendan sobre la naturaleza, la historia y la cultura en general; se puede disfrutar de los ecosistemas y la cadena de vida en ellos, acampar, observar cómo camina un cangrejo en la playa o tratar de explicar qué es la marea o una ola, e incluso, el simple hecho de subir a la cima de una pirámide maya.

La imaginación es el segundo mejor aliado; sea creativo para contarles o relatarles alguna historia, una buena forma son las leyendas, pues están llenas de detalles entretenidos. Sea lo más descriptivo que pueda, incluso, pueden hacer que se imaginen cómo era la vida en otras épocas.

En un museo una de las formas divertidas de aprender es comprando postales y repartirlas entre los niños, ellos deben encontrar las pinturas, esculturas o piezas arqueológicas, y los papás deberán sumar puntos. Los niños aprenderán los diferentes estilos de arte y reconocerán las obras más importantes del museo.

Los padres pueden informarse sobre la flora y fauna locales, enviar misiones en busca de especímenes muy específicos, incluso pueden asignar cámaras fotográficas para que los niños coleccionen las imágenes y hacer más tarde un álbum con sus nombres.

Crear un periódico familiar sobre el viaje, recopilando las anécdotas que vivió la familia, combinarlo con fotografías y agregar datos históricos.

Los tours guiados, no significa que sean especializados, pero se pueden hacer juegos después del recorrido para recordar algunas de las cosas que se vieron o se aprendieron, como un “dígalo con mímica”. Pueden escoger el nombre de un sitio, el autor de una pintura, el año de una revolución, preguntas sencillas de acuerdo con la edad de su hijo.

La escuela en vacaciones puede sonar un poco drástico, pero no hay que olvidar que existen campamentos y cursos de verano que son divertidos y donde se pueden adquirir nuevos conocimientos.