Enseñanza y cultura

Escuela Argentina de LA lleva 30 años dando las clases en español
Enseñanza y cultura
 La maestra Cristina Hernández al frentre de un grupo de estudiantes de la Escuela Argentina de LA, que opera los sábados.

Preservar la cultura y las raíces y transmitirlas a las nuevas generaciones es una visión que comparten millones de inmigrantes. Para muchos padres es una prioridad que sus hijos aprendan el idioma, la cultura y las costumbres de sus países. Ese fue el motivo principial que llevó a María D’Aloia a inscribir a sus hijos en la Escuela Argentina de Los Ángeles.

Cada sábado por la mañana, 160 niños llegan a la escuela de la calle Adams a tomar clases de español, geografía, e historia latinoamericana.

La Escuela Argentina fue fundada el 9 de abril de 1983, a raíz de una iniciativa del entonces cónsul de ese país en Los Ángeles Justino Riobó y el apoyo de un grupo de argentinos afincados aquí.

“El cónsul quería que sus hijos fuesen a una escuela que enseñase en español, que no perdiesen su idioma”, explicó Edmundo Fernández, miembro de la Junta educativa desde hace 20 años.

La escuela comenzó en San Marino y a los tres años se mudó al campus de la Universidad del Sur de California. En la actualidad, la escuela se encuentra ubicada en el Centro John Tracy de Los Ángeles, indicó Fernández.

El objetivo de la institución es ofrecer una formación bicultural y bilingüe, a través de la enseñanza de historia, geografía, literatura y cultura hispanoamericana.

“Mi prioridad como inmigrante siempre fue poder mantener vivas mis raíces”, señaló D’Aloia, quien comenzó a trabajar como voluntaria en la escuela cuando sus hijos eran pequeños y luego fue nombrada secretaria de la institución.

“Muchos niños que se graduaron, ahora regresan de adultos, con sus propios hijos”.

D’Aloia dijo que el alumnado ha ido cambiando a lo largo de los años.

“En un principio, los estudiantes en su mayoría eran argentinos o hijos de argentinos, pero esa tendencia fue cambiando y en la actualidad vienen niños de todo Latinoamérica”, indicó.

Añadió que muchos de los alumnos son hijos de inmigrantes hispanos, o parejas mixtas, con uno de los padres inmigrante y el otro norteamericano. “Incluso vienen hijos de parejas en las cuales ambos padres son norteamericanos y llegan a la escuela sin saber ni una palabra de español”, indicó.

“Nuestras puertas están siempre abiertas, todos son bienvenidos”.

La escuela enseña desde nivel preescolar hasta el último año del secundario. Los estudiantes son asignados a las clases, no sólo por edad, sino también de acuerdo a su conocimiento del español.

“Los primeros grados son los más concurridos”, indicó Fernández. Los alumnos estudian con una combinación de libros importados y material especial recopilado por los maestros. Todas las clases se dictan en español.

Paola Pascuzzo comenzó a ir a la escuela argentina cuando estaba en quinto grado y cursó hasta el último año de secundaria.

“Para mí fue una gran ventaja poder aprender historia y geografía porque al año y medio de terminar mi secundaria, me fui a Argentina a estudiar en la universidad y me reconocieron el título”, indicó Pascuzzo.

Los certificados de la escuela tienen validez en Latinoamérica y España. Pascuzzo dijo que ir a la escuela los sábados también la ayudó en su escuela regular, porque le reconocieron muchos créditos por las materias cursadas en la Escuela Argentina.

Pascuzzo tiene dos hijos de 11 y 5 años que ahora van a la escuela argentina. “No sólo aprenden de sus maestras, sino también de compañeros de México o Guatemala que comparten su cultura con ellos”, indicó.

El 27 de abril, la escuela celebrará su 30 aniversario.