Fiscal muere a tiros en Texas

Junto con él muere también su esposa, estaba armado
Fiscal  muere a tiros en Texas
David Byrnes (d), alguacil del condado de Kaufman, participa en una rueda de prensa que se realizó ayer en esa localidad tejana.
Foto: AP

KAUFMAN, Texas.— Un fiscal texano que andaba armado por temor a un ataque fue muerto a tiros junto con su esposa en un caso que se suma a los asesinatos recientes de otros dos funcionarios judiciales en Texas y Colorado, informaron ayer las autoridades que investigan posibles vínculos entre los homicidios.

Mike McLelland, fiscal de distrito en el condado de Kaufman, fue encontrado muerto a tiros el sábado junto a su esposa en su casa de campo en la periferia de la ciudad de Forney, a unas 20 millas de Dallas. McLelland, que tenía 63 años, decidió llevar siempre un arma después de que uno de sus fiscales asistentes fuera muerto a tiros hace dos meses.

Los detectives declinaron mencionar motivos de la muerte de los McLelland pero el alcalde de la localidad cercana de Forney, Darren Rozell, declaró: “Parece que esto no fue un hecho al azar”.

“Todos están un poco expectantes y un poco conmocionados”, indicó.

Los homicidios ocurrieron menos de dos semanas después de que el director del sistema penitenciario de Colorado fuera asesinado a tiros en la puerta de su casa. El responsable fue al parecer un exconvicto. Además ocurren un par de meses luego de que el asistente del fiscal de distrito del condado de Kaufman, Mark Hasse, fuera muerto a tiros en un estacionamiento a una cuadra de su despacho en el tribunal local. Aún no hay detenidos por el homicidio de Hasse, que ocurrió el 31 de enero.

McLelland es el decimotercer fiscal asesinado en Estados Unidos desde que la Asociación Nacional de Fiscales de Distrito comenzó a llevar un registro en la década de 1960.

El alguacil local David Byrnes no ofreció ayer detalles de las circunstancias de la muerte de los McLelland, aunque afirmó que no hay indicios que relacionen con seguridad el homicidio del fiscal de distrito con el asesinato de Hasse.

Algunos fiscales de Texas reforzaron las medidas de seguridad ante la reciente serie de asesinatos.

Byrnes dijo que se intensificarán las medidas de seguridad en el tribunal de Kaufman pero se abstuvo de mencionar cómo serían protegidos otros fiscales del despacho de McLelland.

El vocero del alguacil del condado de El Paso en Colorado, el sargento Joe Roybal, dijo que los investigadores no habían hallado hasta ahora evidencia de algún vínculo de las muertes en Texas con los caso de Colorado, pero precisó: “Estamos examinando todas las posibilidades.”

Tom Clements, director de las cárceles de Colorado, fue muerto al 19 de marzo cuando atendía un llamado a la puerta de su casa a las afueras de Colorado Springs. Evan Spencer Ebel, un supremacista blanco y ex reo en Colorado, era sospechoso del homicidio a tiros de Clements y fue muerto dos días después en un tiroteo con policías de Texas a unos 160 kilómetros (100 millas) de Kaufman.

Poco después del homicidio en Colorado, McLelland dijo en una entrevista a The Associated Press que Hasse pudo haber sido muerto por una pandilla de supremacistas blancos.

“Le dimos buenos golpes a la Hermandad Aria en esta zona el año pasado”, afirmó entonces.

Los ataques a fiscales, jueces y otros altos funcionarios judiciales en Estados Unidos han aumentado considerablemente en los tres últimos años, según Glenn McGovern, investigador de la fiscalía de distrito en el condado de Santa Clara, California, que monitoriza esos casos.

El FBI y la corporación policial de los Rangers de Texas participan también en la investigación sobre la muerte de los McLelland.

McLelland y esposa, Cynthia, que tenía 65 años, procrearon dos hijas y tres hijos.