Una mágica apertura

Asistir al juego inaugural de temporada de los Dodgers es una tradición que por 56 años se ha trasmitido de generación en generación y ayer este rito al culto del pasatiempo favorito de los estadounidenses tomó un alto nivel emocional.

Antes de que iniciara el duelo entre el equipo de Los Ángeles y Gigantes de San Francisco, los 53 mil fanáticos presentes en el inmueble de Chavez Ravine regalaron una larga y sentida ovación a representantes de las fuerzas armadas.

El estruendoso sonar de juegos pirotécnicos, seguidos por la solemne interpretación del himno nacional y el despliegue de una enorme bandera de Estados Unidos que cubrió en su totalidad las praderas del jardín derecho, central e izquierdo,crearon una atmósfera de genuino orgullo patriótico.

Y mientras esto ocurría en el diamante para dar la bienvenida a la temporada de Grandes Ligas, en el pasillo principal del Dodger Stadium la figura de un gigante llamó la atención de fans que hacían fila para comprar un caliente y humeante “Dodger Dog”.

“¡Magic, Magic, Magic!, un autógrafo por favor!”, gritaba la gente cuando se percató de la presencia de quien fuera estrella de los Lakers y actual miembro del grupo propietarios de los Dodgers.

Magic Johnson, vestido con un impecable traje negro, camisa celeste y corbata azul marino, firmó un puñado de pelotas de beisbol y su andar lo encaminó a un palco privado, el número 202.

Momentos más tarde, en la pantalla gigante se presentó un video en el que figuras angelinas como Kobe Bryant, Landon Donovan, Wayne Gretzky, George Lopez, Óscar De La Hoya, Hillary Duff, entre otros, pasaban la bola de beisbol para el arranque del juego, fue así como Magic bajó al campo de juego para realizar el emblemático primer lanzamiento del juego.

Pero cuando se disponía a hacerlo, el mánager de Dodgers, Dan Mattingly, salió de su caseta y ordenó cambió de lanzador.

Fue una escena simpática y muy bien actuada, Mattingly retiró de la lomita a Magic y trajo a uno de los grandes lanzadores de todo los tiempos: Sandy Koufax, quien se llevó la ovación de la tarde al tirar la primera bola.

La corriente de emoción generada por estos actos desembocó en el delirio de los fanáticos cuando el sonido local anunció la frase mágica de: “Señoras y señores, con ustedes… sus Dodgers de Los Ángeles 2013”.

Así, después de seis meses de ayuno beisbolero, la fanaticada volvió a gritar desde el fondo de su alma: “Lets Go Dodgers!… Lets Go!”..