El lado oscuro de la Misión

Estudiante ejemplar y esforzado deportista, asesinado en San Francisco
El lado oscuro de la Misión
Altar en memoria de Jacob Valdiviezo. Foto Francisco Barradas/El Mensajero

SAN FRANCISCO.— Como una moneda, el barrio de la Misión tiene dos caras, escribió Jacob Valdiviezo en 2010. “En el lado brillante de la moneda, vemos el hermoso clima ‘dominical’, parques, mucha cultura y, en general, buenas relaciones entre todos. Voltea la moneda y vemos un lado oscuro y peligroso, lleno de pandillas, violencia y pobreza”, describió.

Próximo a graduarse aquellos días de la preparatoria (High School) Arzobispo Riordan, Valdiviezo escribió el ensayo para cumplir uno de los requisitos del programa Achieve —una traducción al español sería Alcanzar—, del cual obtuvo recursos financieros y tutoría que le permitieron luego inscribirse en el colegio Lewis & Clark, en Portland, Oregon, donde pretendía estudiar Economía.

Valdiviezo era el primero en su familia —compuesta por padre, madre y un hermano— en ir a la universidad.

“Receptor abierto del equipo de futbol (americano) Pioneros, (Valdiviezo) era considerado un buen amigo y un líder entre sus compañeros y entrenadores”, se lee en una carta abierta publicada por el colegio Lewis & Clark el 31 de marzo, un día después de que el estudiante fue asesinado frente a su casa, al sur de la calle Bryant, en el barrio de la Misión, en San Francisco, donde se encontraba de visita.

“Nos mataron a otro de nuestros muchachitos”, comentó en la vecindad de la tragedia María Elena Medrano, una estilista cuyos hijos crecieron junto a los Valdiviezo, fueron a la misma escuela primaria, la San Pedro, y quien confirmó cuánto empeño pusieron doña Margarita y Carlos Valdiviezo, padres de Jacob y Carlos, en criar a esos muchachos.

Inmigrante de Perú, afable y fiel católico, de los que aún toman ceniza, don Carlos Valdiviezo relató pasado el mediodía del lunes 1 de abril, que su hijo Jacob, de 19 años, fue a una fiesta, la noche del viernes 29 de marzo, acompañado de un amigo.

Aparentemente, Jacob y el amigo volvieron entre las 2 y las 3 de la mañana. Mientras platicaban en la acera, frente a la casa de los Valdiviezo, un auto sedán de cuatro puertas —según el reporte policiaco— se detuvo en la Bryant, entre las calles 25 y 24. El conductor, un hombre latino de unos 30 años, descendió del vehículo y preguntó a Jacob si pertenecía a una pandilla. Sin más, le disparó tres veces.

Relató don Carlos Valdiviezo:

“Vino la ambulancia, lo llevaron al hospital. Le controlaron la herida en el pecho; pero le pegaron dos veces en la cabeza. Luego de un tiempo, el doctor nos dijo: ‘Vayan a verlo, porque tiene unos cinco minutos de vida’. Y así fue”.

A través de la línea telefónica, también se le quebró la voz a Barbara Bass Bakar, fundadora y directora del programa Achieve. “Jacob podía hacer a la gente feliz sólo siendo quien era”. Lo describió como un muchacho con muchas capacidades, físicas e intelectuales. “Él podía hacer lo que quisiera”.

Hoy en Twitter, las condolencias se suceden. Los tuits de Jacob Valdiviezo (@Jay_Valdiviezo) —92 tuits en un año, de marzo a marzo—, lo muestran como un aficionado al futbol americano, al ejercicio y a bromear con sus amigos; adornó su página con una foto de la cancha en que juegan los Pioneros. Aldon Smith, quien juega con los 49ers de San Francisco, envió ya sus condolencias por ese medio.

En el ensayo que escribió para Achieve, Jacob Valdiviezo relata una experiencia violenta que a los 11 años le abrió los ojos.

Tras eso, dice:

“A partir de ese momento, comencé a notar los detalles específicos del lado oscuro de la Misión. Los pandilleros merodeando en las esquinas repentinamente se me hicieron presentes. Toda la conversación en torno a las drogas que nunca había entendido, de pronto ya la escuchaba en todas partes. Mi inocencia se fue perdiendo, paulatinamente”.

Después, prosigue el relato, un amigo del barrio, quien había “estado envuelto en el lado oscuro de las pandillas” fue asesinado. A partir de ese momento, dice, “supe que vivía en el dorso de una moneda que podía caer por ambos lados”.

El título del ensayo es “Cara o Cruz”. La cruz de Jacob Valdiviezo estará en un cementerio de Colma.