Paranoia sobre las armas

El NRA está ahora en compañía de Norcorea, Iran y Siria

Hace unos días se aprobó un tratado internacional sobre armas en la Organización de Naciones Unidas. Nuestro país es uno de los promotores de una medida global destinada a evitar genocidios; sin embargo. difícilmente sea uno de los que lo ratifique por el poder de los entusiastas de las armas de fuego.

Otra vez, igual que el debate actual sobre la averiguación de antecedentes en la compra de un arma de fuego, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) miente sobre el impacto del tratado, afirmando que conducirá a la violación constitucional del derecho a las armas. Ya hay varios senadores que por convicción, o temor a la represalia política del NRA, se oponen al tratado, dificultando la obtención de los 67 votos necesarios para la ratificación del tratado.

En realidad, el pacto principalmente prohíbe la tranferencia a países sujetos a embargos por parte de la ONU, a estados que promueven el genocidio, los crímenes contra la humanidad o los crímenes de guerra. Mientras que las armas involucradas van desde los tanques de batalla hasta las armas pequeñas.

El análisis legal imparcial señala que el tratado no perjudicará la integridad de la Segunda Enmienda de la Constitución. Pero esto es insuficiente para quienes comparten la paranoia de que se le confiscarán sus armas y de que la ONU quiere destruir la soberanía estadounidense.

La oposición visceral al tratado une al NRA, y sus seguidores, con los regímenes parias de Corea de Norte, Irán y Siria quienes fueron los únicos opositores al pacto. Estas sí son malas compañías.

El tratado no es perfecto, pero es una reacción global positiva a un serio problema que mueve 70,000 millones de dólares anuales. La oposición exitosa a su ratificación en Estados Unidos dejará mal parado al país, por ser incapaz de cumplir lo que firma a nivel internacional, y será un triunfo de la paranoia sobre las armas.