Sara Montiel dejó una herencia artística única

La muerte de Sara Montiel sorprende al mundo de la farándula
Sara Montiel dejó una herencia artística única
Sara Montiel falleció ayer en su casa de Madrid a los 85 años. Será enterrada hoy.
Foto: La Opinión - Archivo

MADRID, España.— Coqueta, sincera y orgullosa de sus raíces. La musa del cuplé, la siempre joven Sara Montiel, fallecida en Madrid ayer a los 85 años, participó en casi cincuenta películas y, pese al avance de los años, se resistía a abandonar el oficio.

María Antonia Abad Fernández, más conocida por “Saritísima”, representó por encima de todo el icono de la eterna juventud. Un elixir que se apagó ayer dejando atrás cuatro matrimonios y su impronta en el ámbito de la canción.

Protagonista de una de las películas más taquilleras de la historia del cine español, El último cuplé (1957), Sara Montiel participó en casi cincuenta películas a lo largo de una intensa carrera cinematográfica que comenzó en 1944 con Te quiero para mí.

En el rodaje de Serenade, conoció a su primer marido, el director de cine Anthony Mann, con quien contrajo matrimonio en Los Ángeles en 1957. Y es que siempre estuvo rodeada de hombres.

Entre sus amantes, nombres como Ernest Hemingway o el Nobel de Medicina, Severo Ochoa. Se casó en cuatro ocasiones: con el industrial bilbaíno José Ramírez Olaya en 1964, con el periodista y empresario mallorquín Pepe Tous en 1979, y por último, en 1993, con el cubano Tony Hernández, además de su ya mencionado matrimonio con Mann.

Universal entre todas las actrices españolas gracias a su belleza, había conseguido conquistar a Hollywood, pero no olvidaba sus raíces y alardeaba de sentirse “manchega por los cuatro costados”.

Nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real), siempre supo que sería una estrella, y su carrera artística la llevó a convertirse también en una figura de la canción gracias a temas tan emblemáticos como Fumando espero, Bésame mucho, La violetera o Amado mío.

Dos de sus últimas aportaciones a la canción han sido compartiendo escena con el grupo Fangoria en Absolutamente y con su propio hijo, Zeus, adoptado junto a su hija Thais durante su matrimonio con Pepe Tous, en el sencillo Sex Dance.

Su estilo, inconmensurable, creó escuela y trascendió modas hasta el final de sus días. Llegó a convertirse en un auténtico símbolo de la comunidad homosexual, algo de lo que siempre se mostró orgullosa.

“Cuando voy a actuar a alguna ciudad de EEUU, allí están todos los gays de la ciudad”, recordaba.

Sara Montiel será enterrada hoy en el cementerio madrileño de San Justo, donde reposan los restos mortales de su madre y de su hermana, tras una comitiva fúnebre que la llevará hasta la Plaza de Callao.

Allí se le rendirá tributo proyectando unos fragmentos de La violetera, una de sus películas más conocidas.

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