Trabajadores agrícolas recuerdan a César Chávez en LA

Políticos brillan por su ausencia en misa anual en LA dedicada a el líder campesino César Chávez
Trabajadores agrícolas recuerdan a César Chávez en LA
El obispo auxiliar Alejandro Salazar celebró ayer una misa dedicada al fallecido líder sindical César Chávez.

En una misa conmemorativa anual realizada en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, el obispo auxiliar Alejandro Salazar rememoró la lucha de César Chávez e instó a los feligreses a orar por una reforma migratoria justa a pocos días de cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte del fundador del líder sindical.

Decenas de trabajadores del campo procedentes de Oxnard, Bakersfield, Fresno y otras zonas agrícolas de California llegaron en un autobús para asistir al servicio religioso que se desarrolló ayer al mediodía y en el que se notó la ausencia de funcionarios locales.

Si bien las condiciones laborales de los trabajadores agrícolas han mejorado desde los días de Chávez, los campesinos compartían los sacrificios y las dificultades por las que aún atraviesan en estos tiempos.

“El trabajo ‘piscando’ fresas es muy duro”, aseguró Rosa Torres, quien llegó a la misa con su esposo y sus cuatro niñas de ocho, cinco y tres años y una bebita de cuatro meses. Torres, oriunda de Oaxaca, trabaja en un campo de fresas de Oxnard desde hace siete años. “Cuando apenas llegué no conocía el trabajo y el mayordomo siempre estaba apurándome. No nos dan guantes, ni botas. Una tiene que trabajar con lo que tiene aunque esté lloviendo y haya mucho lodo”. Contó que por tener que empujar los carros con fresas que se estancan en el lodo perdió a uno de sus bebés. “Fui al doctor porque me sentía mal y me dijo que había sufrido un aborto por el esfuerzo que había hecho”, recordó.

La trabajadora dijo que ni ella ni su familia tienen seguro médico y que apenas les alcanza para pagar la renta y el cuidado de las niñas. En cuanto a la protección laboral del sindicato, indicó que son muy pocos los campos que realmente la tienen. “Yo estoy en una lista de espera para trabajar en un rancho que tiene [sindicato], pero es muy difícil que te llamen porque hay muy pocos. La mayoría de los ranchos no tiene [sindicato]”.

Marcos Valencia y Adolfo Rodríguez trabajan en un rancho que sí tiene sindicato.

“El trabajo es muy duro pero aunque sea nos tratan un poco mejor”, señaló Rodríguez, que llevaba muñequeras en ambas manos por el dolor. “No es tan fácil, ni se gana tan bien como te cuentan”.

Valencia dijo que llegó desde Michoacán a los 16 años. “Vine a trabajar en el campo en 1999 y ya nunca pude volver”, señaló.

Otros trabajadores agrícolas que habían llegado a la misa en el mismo autobús, apenas hablaban español y les pedían a sus compañeros que les tradujeran. Felipe Adolfo era uno de ellos. Gracias a un compañero que sabía mixteco y le pudo traducir, el campesino contó que apenas había llegado hacía cuatro meses de Oaxaca, pero que ya se quería volver.

En la ceremonia religiosa Paul Chávez, hijo del líder campesino y presidente de la Fundación César Chávez, habló tanto de su padre como de la reforma migratoria.

“Para darle verdadero sentido al legado de mi padre tenemos que luchar por la justicia y por una reforma migratoria, no sólo para los trabajadores agrícolas sino para los millones de inmigrantes en el país”, indicó Chávez.

Arturo Rodríguez, presidente del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW) que fundó Chávez también se concentró en el tema migratorio y recordó que 150 trabajadores agrícolas del estado viajaron a Washington, D. C., para participar en una concentración programada para este miércoles 10 de abril.

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