Devoción religiosa

Unos llaman a Hugo Chávez el redentor de los pobres, y aún después de muerto, es uno de los protagonistas principales de la elección venezolana
Devoción religiosa
Mural imitando la pintura religiosa de la Última Cena cubre la pared de un popular edificio en Venezuela mostrando )de izquierda a derecha= a Fidel Castro, Ernesto 'Che' Guevara, Mao Tse-tung, Vladimir Lenin, Karl Marx, Jesus Christ, Simon Bolivar, Alexis Gonzalez y Fabricio Ojeda y al fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chavez.
Foto: AP

CARACAS, Venezuela.— el país que reza a los muertos, profesa una nueva religión desde el 5 de marzo. A su Cristo le llaman el redentor de los pobres. A su santo, San Hugo Chávez del 23. Sus imágenes se venden en tiendas de artículos religiosos, espiritistas o santeros. Puede ser de cera, yeso o cerámica. También circulan rosarios con su rostro.

La versión sincrética del líder bolivariano, convertido en mito religioso, incluso tiene su propia capilla. Se levantó un día de Semana Santa, repleta de flores, velones y estampas rodeando a su figura en papel maché. “Las velas le ayudan a elevarse hacia el cielo y las flores sirven para que vaya más rápido”, relató a La Opinión Eva García, miembro comunal del barrio revolucionario del 23 de Enero, que junto al colectivo violento de La Piedrita y al Comando Simón Bolívar han levantado el lugar de oración a 300 metros del cuartel caraqueño donde se exhibe el féretro con los restos del mandatario venezolano.

“Mi presidente querido”, remata su oración una señora que acaba de realizar la visita al Cuartel de la Montaña. El Gobierno ha transformado el cuartel militar desde donde Chávez dirigió a sus tropas golpistas el 4-F del 92 en un miniparque temático con su obra. Una de las estrellas es el niño Hugo Rafael, hijo de los cuidadores de la capilla. Vestido de Bolívar o de Chávez, el chiquillo ameniza los 90 minutos de espera necesarios para llegar hasta el féretro frigorífico con los “restos inmortales” del presidente fallecido, como repite la televisión pública.

“La muerte física de Chávez es seguida por su renacimiento al ámbito de lo sagrado, una realidad que trasciende a este mundo pero que se manifiesta en él. Chávez es ´mito vivo´, está presente en la sociedad venezolana y proporciona a un sector de la misma modelos de conducta y confiere significado a la vida misma”, desvela Maryclen Stelling, socióloga cercana al oficialismo.

El culto, que se ha disparado con su muerte, comenzó a crecer tras la operación del 11 de diciembre. Los medios públicos iniciaron una campaña, que prosigue hoy, “con el fin de crear un imaginario religioso popular alternativo, con puros fines políticos, donde el sincretismo es tal que no permite discernir con claridad la manipulación que está detrás”, sostiene Rafael Luciani, doctor en Teología Dogmática.

La nueva iglesia “creada” en Venezuela tiene su propio “Mesías de los Olvidados” y un apóstol principal, Nicolás Maduro. “Soy apóstol de Hugo Chávez, apóstoles de la causa. Nos vamos a convertir en los protectores de los necesitados”, enfatiza el candidato oficialista a las elecciones del domingo.

La religión del Santo Hugo Chávez también tiene un fariseo principal (Henrique Capriles, candidato opositor) y su propio Judas (Henri Falcón, jefe de la campaña de Capriles y gobernador exchavista de Lara, uno de los más populares del país que abandonó en 2010 las filas revolucionarias).

Incluso “hizo milagros”, escribió Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa. “Nosotros sabemos que nuestro comandante alguna cosa influyó, desde allá arriba, para que se convoque a un Papa suramericano”, afirmó Maduro.

El presidente encargado también añadió que Chávez había convertido al exministro Andrés Izarra. Y el embajador en Roma y exfiscal general, Isaías Rodríguez, hizo público el “encuentro místico” con el recién fallecido cuando estaba escribiendo “querido comandante” en el libro de condolencias de la legación diplomática. De repente se apagaron las luces y “sentí que se estaba despidiendo de mí”.

Uno de esos “milagros” del comandante ha dado la vuelta al mundo. “Entré en una capilla chiquitita, de madera, recapacitando. Y entonces entró un pájarito chiquitico, dio tres vueltas y empezó a silbar, un silbido bonito. Yo también le silbé. En ese momento sentí el espíritu de él (Chávez), como bendiciéndonos, diciéndome que hoy arranca la batalla por la victoria”, escenificó Maduro en la “tierra natal y sagrada” de Sabaneta, cuna del líder revolucionario.

Las bromas y chanzas han acompañado al candidato chavista tras semejante revelación. Tras el estupor inicial, parte del oficialismo se ha lanzado a defender la “espiritualidad” del antiguo chófer, que de joven se definía como ateo.

Apariciones, milagros, incluso un Tribunal del Santo Oficio. “Se ha puesto en marcha una Inquisición que pretende impedir cualquier tipo de críticas sobre su actividad pública. No sólo los líderes del oficialismo, sino también una considerable parte de la población estimulada por ellos, se rasgan las vestiduras ante cualquier parecer sobre la obra del líder supremo que les parezca irrespetuoso o irreverente”, sintetiza Elías Pino, el historiador más prestigioso del país.

Para cerrar el circulo religioso, incluso ya se habla de resurrección, en principio a nivel electoral: “El domingo 14 de abril va a ser domingo de resurrección, domingo de victoria popular, domingo de Cristo redentor de los pobres de América”, arengó Maduro. Mahmud Ahmadineyad se dejó llevar por el entusiasmo de su amigo para añadir que “Chávez resucitará como Jesucristo”, lo que le provocó más de un dolor de cabeza en Irán.

“Con su desaparición, la figura de Chávez se eleva al panteón de las creencias y se convierte en fórmula de fe, justificación de todas las acciones y transfondo místico de la nueva ejecución de Gobierno. Se erige por una parte como arquetipo político espiritual del pueblo llano. Y, por otra, como objeto sacramental manipulado por falsos apóstoles aspirantes al poder”, criticó el escritor Zakarías Zafra, en un artículo titulado “Teología de la dominación”.