Lio Messi entra y salva al Barsa

PSG ganaba 1-0, la 'Pulga' salta de la banca y los 'culés' van a las semifinales
Lio Messi entra y salva al Barsa
Lio Messi al momento de entrar por Fábregas al minuto 62.
Foto: AP

BARCELONA, España (AP).— Lionel Messi fue la tabla de salvación del Barcelona al salir de la banca para liderar la reacción que permitió al club español empatar ayer 1-1 con el París Saint Germain y avanzar por sexta edición consecutiva a las semifinales de la Liga de Campeones.

El tanto de Pedro Rodríguez, con Messi como gestor, a los 71′, dio el empate al Barsa, que clasificó por la regla de goles de visita tras la igualdad 2-2 la semana pasada en París. La eliminatoria terminó con un 3-3 en el marcador global.

En busca de su cuarta corona continental en ocho años y quinta en total, los azulgrana le deben la vida al argentino, quien ingresó a los 62 minutos, con marcador en contra tras el tanto inicial de su compatriota Javier Pastore, a los 50′.

“Tenemos que darle las gracias a Messi. Desde que ha entrado el equipo ha dado un vuelco. Ha hecho un gran esfuerzo y todo ha salido bien”, resumió Pedro tras el sufrido triunfo local.

Reservado en la banca por el timonel Tito Vilanova, quien prefería no arriesgarle después de su lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha sufrida en la ida, el astro argentino cambió la dinámica de un partido que se le había puesto cuesta arriba al Barsa, e ingenió el empate de Pedro.

A los elogios del goleador se sumaron los del resto de compañeros. “Messi tiene ese poder de alterar el ánimo de un partido y de todo el entorno con su presencia. Con él somos más fuertes. Ahora esperamos que se recupere para las semis”, dijo Dani Alves.

“Si tienes a Messi, lo tienes que usar sí o sí. Solo con su nombre cambia el estado de ánimo nuestro y suyo, a pesar de estar un poco cojo”, añadió Gerard Piqué.

Invicto en sus dos choques con el Barsa, el PSG se despidió honrosamente de una competición que nunca ha ganado en sus 43 años de historia y cuya única semifinal previa llegó precisamente tras eliminar a los azulgrana en 1995.

“Alguien podría decir que no merecíamos perder”, comentó el entrenador visitante Carlo Ancelotti, quien consideró: “La entrada de Messi ha dado ánimo al resto de jugadores. También a la afición, aunque no esté al cien por cien”.

Los locales afrontaron el partido de forma bastante más casual que la remontada sobre el Milan en octavos, justos de tono vital en el mediocampo y excesivamente destensados en defensa. Ante la escasa presencia de Cesc Fábregas y David Villa en el frente de ataque, apenas las llegadas de Andrés Iniesta y la profundidad de Pedro exigían en la primera mitad a la retaguardia parisina, bien organizada y atenta a los balones interiores.

Sólo Xavi Hernández inquietó con un tiro libre ajustado al poste derecho de Salvatore Sirigu en el arranque; Y, con la consigna de atacar la espalda de los laterales azulgranas, Zlatan Ibrahimovic, Lucas Moura y el argentino Ezequiel Lavezzi cayeron con frecuencia a las bandas, en busca de los balones verticales lanzados por Pastore, quien se multiplicó en tareas organizativas.

El arquero azulgrana privó dos veces a Moura de abrir el marcador, la segunda en espectacular vuelo tras cabecear el brasileño un centro de “Ibra”.

Previamente, el sueco también había asistido la llegada de Lavezzi, cuyo remate forzado con la puntera encontró el cuerpo de Valdés; e Ibrahimovic mejoró su faceta de repartidor tras el descanso, cuando combinó con Pastore en el mediocampo tras otra pérdida local y el argentino, en escapada, batió serenamente con la zurda a Valdés, quien apenas pudo desviar levemente el balón.

“Se demostró que se puede jugar bien y atacar al Barcelona”, dijo Pastore.

El 1-0 provocó el inmediato calentamiento de Messi e ingresó por Fábregas y con el aliento de todo el estadio a sus espaldas.

El peso de liderar la remontada solo siete días después de caer en el Parque de los Príncipes se antojaba desmesurado incluso para el cuatro veces ganador del Balón de Oro, y Messi evidenció su falta de rodaje en su primera ocasión, un rechace de Sirigu a tiro de Iniesta que el rosarino no acertó a remachar en el área.

Messi, pletórico de recursos técnicos, concibió el gol atrayendo la atención de la defensa rival por el centro y profundizando para Villa, cuyo pase remató con rabia, y de zurda, Pedro, al fondo de la red.

“Encontraron el gol y fue un Barcelona distinto”, comentó Pastore sobre el impacto de Messi. “Se les veía mucho más tranquilos. Nosotros teníamos que tratar de que no nos marcaran pero el Barcelona siempre marca en el Camp Nou”.

Liberado, el Barsa gestionó mejor el empuje final del PSG e incluso rozó el segundo tanto en una acción individual de Iniesta. Evidenciando una vez más que, con Messi sobre la cancha, la vida es mucho más fácil.

“Lógicamente, es el mejor jugador del mundo y del equipo. Messi cambia todo solo con estar en el campo. Quiero felicitarle por el gesto de compromiso que tuvo con el equipo, el club y el futbol en general”, declaró al final Villa.

“Hay que quitarse el sombrero ante un jugador irrepetible. Ha salido y nos ha dado otro aire, nos ha subido de nivel, ha participado en la jugada del gol y luego se ha dosificado. No pensamos que tenga problemas físicos”, apuntó Jordi Roura, ayudante de Vilanova.