“Honey Boo Boo”… la princesita de la polémica

Alana Thompson, mejor conocida como "Honey Boo Boo", pasó de una aspirante a reina de belleza a una berrinchuda celebridad de reality shows. A los seis años, la pequeña participó en Princesitas, un programa sobre concursos de belleza infantil, en el que inmediatamente acaparó la atención de las cámaras por su desinhibida personalidad.
“Honey Boo Boo”… la princesita de la polémica
Alana "Honey Boo Boo" Thompson con su madre June Shannon durante una entrevista para un canal de televisión en septiembre del año pasado.
Foto: Fotos: Associated Press

Fidel OrantesAgencia Reforma

MÉXICO, D.F.— Alana Thompson, mejor conocida como “Honey Boo Boo”, pasó de una aspirante a reina de belleza a una berrinchuda celebridad de reality shows. A los seis años, la pequeña participó en Princesitas, un programa sobre concursos de belleza infantil, en el que inmediatamente acaparó la atención de las cámaras por su desinhibida personalidad.

Para tratar de conseguir la corona, con la asesoría de su madre, June Shannon, la niña se maquillaba excesivamente, se enfundaba atuendos atrevidos, como el que utilizó para ejecutar su rutina del personaje de Daisy Duke (Dukes de Hazzard) con pequeños shorts y un top que dejaba al descubierto su barriga.

“Alana ama el glamour y belleza de los concursos”, asegura en entrevista su madre.

Pero la pose de princesita que mostraba frente a los jueces contrastaba abismalmente con la desaliñada imagen de cabello enredado, camisetas manchadas y sandalias que usa en su casa de McIntyre, Georgia.

Tras bambalinas, a Honey Boo Boo no le importaba el glamour y se convertía en una desenfadada chiquilla sin pelos en la lengua al hablar, con ese acento sureño a veces ininteligible (muchos de sus diálogos eran subtitulados en el programa).

“Esas niñas deben de estar locas si piensan que me van a vencer. ¡Niña Honey Boo Boo!”, era su grito de guerra favorito. Aunque también lanzaba frases sin sentido, como: “Un dólar me hace gritar: ¡Honey Boo Boo!”.

La hiperactividad que exhibía cuando no era juzgada era producto del arma secreta con la que, aseguraba, contaba para ganar (aunque al final quedó en cuarto lugar): el Go-Go Juice.

El “jugo”, con alto contenido de azúcar y cafeína era la mezcla de una soda (Mountain Drew) con una bebida energética (Red Bull) que su madre le daba para soportar las largas jornadas.

Considerado por los especialistas como una especie de droga, el Go-Go Juice generó polémica, pero la mamá de la niña señaló que era común que las demás participantes ingirieran productos energéticos, como las golosinas Pixy Stix, llamadas “pageant crack” (droga de concursos). “Ella solo lo toma para el concurso para darle ese extra de energía”. Soy de la idea de que lo que sirva para tu niños, hay que usarlo, dijo Shannon a ABC News. Gracias a la popularidad que alcanzó, la familia de Alana consiguió un contrato con TLC para protagonizar su propio reality show, ¡Llegó Honey Boo Boo!

El programa sigue el día a día de la familia, conformada por su padre, Mike “Sugar Bear” Thompson; sus medias hermanas, Lauryn “Pumpkin”, Jessica “Chubbs” y Anna “Chickadee”.

Este peculiar clan pronto se ganó el apodo redneck, peyorativo con el que se conoce a algunos habitantes del sur de EEUU que carecen de buenos modales. Y es que en pantalla se les ve revolcándose en el lodo y con conversaciones a gritos. Pero no los ofende, incluso la niña ha popularizado la frase: “You Betta Redneckognize!”.

“Sí, nos gusta ensuciarnos y pasar tiempo con nuestra familia. Si nos quieren considerar como rednecks, a mí me parece bien”, expresa la madre en charla telefónica.

Al convertirse en celebridad, Honey Boo Boo ha sido entrevistada por Jimmy Kimmel y Anderson Cooper, entre otros, con quienes ha hecho gala de su peculiar personalidad. Y es que se da el lujo de no ignorar a los conductores durante las charlas o interrumpirlos con gritos.

Su madre tampoco hace grandes esfuerzos por educarla, pues en lugar de llamarle la atención festeja su comportamiento con el pretexto de que es producto de su edad. Todo eso derivó en que programas como Saturday Night Live, South Park o Chelsea Lately parodiaran a la pequeña y a su madre, cosa que también las tiene sin cuidado.

“La gente va hablar bien y mal, así es la vida. Ahora eso ya no nos molesta. Vivamos o no bajo los reflectores, van a hablar”, puntualiza Johnsson.