Investigación a cargo de fiscal hispana

BOSTON, Massachussetts.— Los atentados del maratón de Boston serán investigados por la fiscal Carmen Ortiz, de origen puertorriqueño, quien ayer pidió “paciencia” a la ciudadanía hasta que se aclare quiénes planearon este sangriento acto de terror.

Carmen Milagros Ortiz, conocida por su firmeza, se convirtió en 2009 en la primera mujer fiscal federal de origen hispano en la historia del estado de Massachusetts.

Las autoridades federales aseguraron ayer que llegarán “hasta los confines de la tierra” para dar con los autores de unos atentados que han causado tres muertes y heridas a más de 170 personas, 17 de ellas de extrema gravedad.

En rueda de prensa, el agente especial del FBI a cargo de las pesquisas policiales, Richard DesLauriers, fue tajante: “Esta investigación será a nivel mundial. Llegaremos a los confines de la tierra para encontrar al responsable o responsables de este despreciable crimen”.

DesLauriers pidió la colaboración ciudadana con cualquier detalle mientras que se reúnen muy lentamente las piezas de este “acto de terror”, como lo calificó ayer el presidente, Barack Obama en una comparecencia en la Casa Blanca.

La fiscal Ortiz, por su lado, pidió “paciencia” a la población mientras los investigadores trabajan para aclarar las circunstancias del atentado de Boston, una ciudad en la que viven unos 400,000 hispanos, la mayoría de nacionalidad puertorriqueña, dominicana y salvadoreña.

“Estamos en una investigación en marcha, pero les aseguro que enviaremos los recursos necesarios para ayudar a Boston”, indicó la fiscal.

Por el momento, parece aclararse que solo hubo dos artefactos explosivos y que uno de ellos era una olla a presión oculta en una mochila negra, aunque aún no hay sospechosos detenidos.

Carlos Arredondo, de orígenes costarricenses, se ha convertido en un icono en los medios tras las explosiones del lunes, al ser uno de los voluntarios que primero ayudaron a evacuar a los heridos tras el atentado.

Arredondo, pacifista de Florida, fue de los primeros en ayudar a evacuar a uno de los amputados por la deflagración. Su temple y una bandera estadounidense ensangrentada se han convertido en símbolo de la tragedia.