Sal Castro deja su legado en LA

Organizó protestas estudiantiles para mejorar situación en universidades
Sal Castro deja su  legado en LA
El senador Robert Kennedy al lado del renombrado artista Henry Gamboa Jr., quien entonces era un estudiante.
Foto: Archivo / La Opinión

Vistiendo saco negro y pantalón de mezclilla, el profesor Salvador Castro subió a un estrado en el jardín de la Alcaldía de Los Ángeles y no habló de cómo impulsó en 1968 las protestas estudiantiles para pedir mejores condiciones en los planteles, sino de lo que hizo después de eso.

Era la mañana del 16 de septiembre de 2011 y Castro recibía con humildad el premio “Espíritu de Los Ángeles”, en el marco de las celebraciones del Mes de la Herencia Hispana.

En su intervención, el maestro y activista contó que él visitó muchos hogares del este de la ciudad para obtener el permiso de padres que no querían que sus hijas acudieran a una universidad en otro estado. Las familias se oponían a que sus alumnas salieran de casa sin contraer nupcias.

“A su hija le dieron una beca y no la puede rechazar, porque usted tendría problemas con el gobierno. ¡Esto es federal!”, recordaba el docente la mentira piadosa soltando una carcajada.

Ese profesor de estudios sociales de la preparatoria Lincoln que lideró a sus alumnos más allá de las históricas marchas en el Este de Los Ángeles hace cuatro décadas, falleció el lunes a la edad de 79 años en su casa en el vecindario de Silver Lake.

Hace siete meses le diagnosticaron un avanzado cáncer de tiroides. Su familia dijo a la prensa que él murió el lunes mientras dormía. Los servicios fúnebres están pendientes.

“Era el hombre más apasionado que he conocido en el campo educativo”, expresó la supervisora del condado Gloria Molina. “Para los latinos en Los Ángeles, Sal Castro fue tan influyente e inspirador como lo fue el cofundador del Sindicato de Trabajadores Agrícolas, César Chávez, a nivel nacional”.

A pesar de su avanzado mal, Castro continuó activo en la comunidad y no dejó de abogar por el futuro de la educación pública, resaltó la funcionaria, quien ayer pidió al presidente Barack Obama que considere honrar a Sal Castro y las marchas del Este de Los Ángeles, como se hace con Chávez.

El alcalde Antonio Villaraigosa, quien hace dos años le entregó el galardón “Espíritu de Los Ángeles”, lo recordó como un líder “valiente” durante el movimiento chicano. “Siempre será recordado por su fervor y compromiso para mejorar las oportunidades educativas para todos, sin importar la raza”, comentó.

Una escuela lleva el nombre del profesor, quien se retiró de la docencia en 2005, después de 43 años de labor en las aulas. Y un libro y una serie televisiva han conmemorado su lucha, que surgió por exigir educación bilingüe, estudios étnicos y otros cambios en el sistema académico de ese entonces.

En la efervescencia del movimiento chicano, él fue considerado un radical, lo arrestaron por “alterar” el orden en los planteles públicos y lo despidió el distrito escolar.

“Sus esfuerzos desataron un movimiento que produjo una generación de líderes chicanos que hasta la fecha continúan luchando por justicia social e inspirando a nuevas generaciones”, expresó el concejal y candidato a la alcaldía angelina, Eric Garcetti.

Hace unos meses, Castro respaldó públicamente la campaña política de Garcetti.