Travesuras de ‘Jennifer’

La actitud desvergonzada de la DEA vendió a "Jennifer" como un testigo infalible

México

Un juez federal absolvió este lunes a Noé Ramírez Mandujano, fiscal antidrogas en el gobierno de Felipe Calderón, por el delito de delincuencia organizada. Es el último funcionario de alto nivel en dejar la cárcel, después de que hace casi cuatro años y medio, el entonces procurador Eduardo Medina Mora, y Marisela Morales, quien se convirtió en la fiscal estrella del calderonismo, desmantelaran toda la estructura de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada (SEIDO), bajo la acusación de que trabajaba al servicio del cártel de los hermanos Arturo, Héctor y Alfredo Beltrán Leyva, en la llamada “Operación Limpieza”. La libertad de Ramírez Mandujano no es sólo un acto de justicia, a decir del juez, sino la metáfora de lo que se está conformando como uno de los periodos más oscuros dentro de la PGR, donde Morales, que llegó a ser su cabeza, empieza a emerger como un icono en la fabricación de delitos.

Ramírez Mandujano, como otros dos ex jefes de la SEIDO detenidos por su presunta relación con los Beltrán Leyva, fue acusado por “Jennifer”, un testigo protegido de la DEA que trabajó como abogado cercano a Joaquín “El Chapo” Guzmán, que vive en Estados Unidos. “Jennifer” fue la fuente principal de la “Operación Limpieza”, e incriminó también al ex comisionado de la Policía Federal, Gerardo Garay, al ex director de Operaciones Especiales de la Policía Federal, Francisco Navarro, y al ex secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Salvador Rocha Vargas. Asimismo, fue fuente recurrente de la ex procuradora Morales, y a quien ella o sus colaboradores interrogaron regularmente en Washington, en viajes no se publicitados.

Morales se convirtió, desde que era una funcionaria de recién ingreso a la SEIDO pocos meses antes de la “Operación Limpieza”, en la fiscal más estimada por el ex presidente Felipe Calderón, quien la hizo procuradora al final de su sexenio. Medina Mora, quien la conoció en Los Pinos cuando en el gobierno de Vicente Fox él era director del Cisen y ella llevaba el caso de “El Encino” en contra del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, la llevó a la PGR. Hoy, ambos son arrastrados por “Jennifer” y la “Operación Limpieza”. ¿Ingenuidad o incompetencia? ¿Deseos de vendetta o ganas de quedar bien con Calderón? O, simplemente, la obsesión para encarcelar funcionarios, que los cegó ante otras evidencias o a valorar las pruebas de los acusados, colocan al actual embajador en Estados Unidos y a la académica en la Universidad de Florida, en una situación altamente incómoda.

Menos visible, pero quizás más desvergonzada, es la actitud de la DEA, que vendió a “Jennifer” como un testigo infalible. Ex funcionarios federales recuerdan que Morales hizo junto con la DEA su proceso de verificación, y designó a dos ministerios públicos federales, doblemente pasados por controles de confianza por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, para interrogarlo y llevar los casos, que tomó como un asunto personal. “Jennifer” es testigo también en otros casos de impacto, como los del ex alcalde de Cancún, Gregorio Sánchez, y el ex jefe de Interpol, Rodolfo de la Guardia, quienes fueron liberados por falta de pruebas. También es uno de los que acusó al general retirado Tomás Ángeles Dauahare, actualmente en prisión, en espera de la sentencia del juez.

“Jennifer” es el hombre de la DEA que ayudó a construir en EEUU la percepción de un estado fallido, donde las instituciones estaban infectadas por el narcotráfico, que controlaba el territorio mexicano. En este mismo espacio, en un texto intitulado simplemente “Jennifer”, se concluyó a finales de enero de este año, cuando la tendencia de las acusaciones del testigo dibujaban la hecatombe judicial: ‘”Jennifer” fue un arma a la cabeza de México, utilizada por Calderón sí, pero que contribuyó al descrédito de un país bajo el disfraz de la guerra —que fue real— contra el narcotráfico, y a la subordinación de su gobierno a Estados Unidos”. Hoy, se ratifica la afirmación.