No le digas a tu suegra

Recuerda que tu suegra es para tu pareja lo que tu madre es para ti.
Recuerda que tu suegra es para tu pareja lo que tu madre es para ti.
Foto: Morgue File

“¿Sabes cuál es la diferencia entre una suegra y un terrorista?… Al menos con el terrorista puedes negociar”. Chistes como éste están inspirados en la realidad que viven muchos con la madre de su cónyugue. Y es que uno de los tópico más populares a la hora de hacer chistes son los cuentos de suegras.

No hay duda que las relaciones entre nuera y suegra son complicadas, ambas tienen terror a perder el puesto que ocupan en la vida de su hombre consentido. Este miedo provoca malentendidos, discusiones y hasta separaciones. Para evitar disgustos con tu suegra, hay tres comentarios que nunca debes decirle, pues son letales para la relación familiar con ella:

1. “No le pedí su opinión”: Es común que se te escapen estas palabras cuando ella “meta la nariz” en tus asuntos; desde lo que decides cocinarle a su hijo, hasta cómo crías a sus nietos. Pero jamás la ofendas con esas palabras, pues ella lo interpretará como: “Cállese la boca vieja entrometida que su opinión no cuenta en esta casa”. La próxima vez que ella opine sobre algo que tú harías diferente, dile: “Gracias por su punto de vista y por preocuparse, pero hemos decidido probar de esta manera”.

2. “¿Por qué usted no le enseñó a su hijo a ser más organizado?”: Cuando dices esto, ella escucha: “Usted es una mala madre que no supo criar a su hijo”. Si le preguntas por qué no supo enseñarle a su hijo a ser más ahorrativo, más limpio o más romántico, la ofendes profundamente. Cuando tu pareja no cumple con tus expectativas, no le echas la culpa a tu suegra ella mejor quéjate con él o con un terapeuta.

3. “¿Puedo heredar sus aretes de diamantes?”: Este es el pedido más ofensivo que le puedes hacer, es como si le dijeras: “Vieja muérase ya, quiero lucir esas prendas. A mí me quedarían mejor”. Cualquier conversación sobre herencias debe ser entre ella y sus familiares de sangre. Tú como nuera no tienes derecho a pedirle ninguna de sus pertenencias, a menos que salga de ella dejártelas.

Aunque tu suegra te provoque explotar, ten paciencia y respétala; recuerda que ella es para tu pareja lo que tu madre es para ti.