Chavismo sin Chávez

Sin Chávez, la realidad política ha cambiado por completo
Chavismo sin Chávez

La decisión del Consejo Nacional Electoral de auditar el 46% restante de las cajas de votación ayudará a conceder una mayor legitimidad al nuevo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aunque es muy difícil imaginar que se reconozca otro resultado de la elección que no sea la victoria del oficialismo.

En realidad el gran desafío de Maduro ahora es como seguir con un chavismo sin Hugo Chávez.

Como estrategia electoral dejó muchas dudas la pérdida de un sector del electorado que había antes respaldado al fallecido líder, y que ahora le dio la espalda a su sucesor, ya sea porque nunca creyó en Maduro o porque se espantó ante las afirmaciones y delirios del candidato. A la hora de gobernar también es muy dudoso que la estrategia del chavismo sin Chávez pueda tener éxito.

Para bien o para mal, Maduro no es Chávez. Podrá ser su hijo político, pero él no tiene el carisma ni el recorrido del militar que conquistó el corazón y se ganó la fe de los más pobres y desposeídos de Venezuela. En el mejor de los casos es una imitación que no resuelve la coyuntura en que se encuentra la nación sudamericana.

La campaña electoral ha sido polarizante, dejando como resultado a una Venezuela partida en dos bandos políticos con fuerzas similares. El resultado de la elección fue una derrota para el oficialismo y una victoria para la oposición dadas las expectativas previas.

Este panorama exige un dialogo político que será imposible en la medida que Maduro, y quienes lo rodean, piensen que son todos fascistas y golpistas los que no piensan como ellos. A Henrique Capriles también le queda la misión de regular sus tiempos para recordar que medio país no comulga con sus ideas.

La herencia de Hugo Chávez es una nación dividida. Los venezolanos necesitan que sus líderes den el ejemplo de la colaboración porque sin Chávez el momento político es irremediablemente distinto.