El Zar Antipandillas de Los Ángeles ha tenido éxito

Guillermo Céspedes ha recibido gran parte del crédito del grupo que trabaja por reducir los crímenes de las pandillas en Los Ángeles
El Zar Antipandillas de Los Ángeles ha tenido éxito
Guillermo Céspedes ha recibido gran parte del crédito de la reducción de la criminalidad en Los Ángeles.
Foto: La Opinion Ciro Cesar

Admirador del Buena Vista Social Club, como buen cubano que es, Guillermo Céspedes usa la metáfora musical para explicar el éxito que ha tenido siendo “El Zar Antipandillas” de Los Ángeles.

“Cuando escoges a un músico y lo pones en una buena orquesta, va a sonar buenísimo; entonces yo tengo una buena orquesta”, dice sobre el equipo que ha conformado con las autoridades locales y la comunidad, en el trabajo de prevención y combate a las pandillas que ha realizado en la ciudad desde el 2007.

La “orquesta”, añade, incluye al jefe de policía Charlie Beck, al alcalde Antonio Villaraigosa, al personal de la oficina Gang Reduction and Youth Development (GRYD), así como interventores y grupos comunitarios.

“Esto ha sido un trabajo verdaderamente de conjunto, donde todos están tocando la misma música”, dice Céspedes, de 62 años de edad.

Aunque el título de “Zar Antipandillas” no le agrada mucho, Guillermo Céspedes ha recibido gran parte del crédito, tanto del alcalde como del jefe de LAPD, en la reducción de la criminalidad que ha experimentado Los Ángeles en los últimos ocho años.

Y es que de 2005 a 2013, los delitos en general relacionados con pandillas ha caído en un 55%, mientras que los homicidios relacionados a esos grupos de barrio han bajado en casi 67%, según cifras oficiales.

“Cada vez que hay un tiroteo en alguna parte de la ciudad, de inmediato sale un interventor que está entrenado para prevenir la venganza”, explica Céspedes uno de los 16 puntos en los que consiste la estrategia del programa GRYD.

Antes de que en 2007 se estableciera este programa de GRYD, que en un principio dirigió Jeff Carr y que Céspedes tomó el mando en 2009, se estimaba que cuando mataban a un pandillero se originaba una ola de 15 homicidios más como parte de esa vendetta callejera.

“Lo que hicimos fue prevenir ese ping pong de homicidios”, comenta Céspedes.

Lo que se ha hecho en los años en cuanto a reducir el crimen de las pandillas y prevenir la inserción de más jóvenes a esos grupos, ha sido tomado como un modelo que se está implementado en Centroamérica a través de un acuerdo firmado con la United States Agency for International Development (USAID), organismo que financia la iniciativa.

“Hemos estado en Guatemala, Honduras y El Salvador entrenando a quienes hacen este tipo de trabajo allá, mediante la prevención secundaria en niños y jóvenes de 10 a 15 años, que son los que están en más alto riesgo de caer en pandillas”, explica el jefe de GRYD.

El programa también se contempla aplicarlo próximamente en Tijuana, México, a donde han deportado a miles de pandilleros.

“El problema de las pandillas en Centroamérica es más joven que en Los Ángeles”, señala Céspedes, “aquí llevamos cuatro generaciones batallando con esto y sigue siendo el seno de esta cultura pandilleril, pero lo que ha cambiado es que el resto del mundo mira hacia Los Ángeles como manera de aprender de lo que se ha hecho”.

A decir de Céspedes, Los Ángeles tiene una especie de obligación moral de ayudar a otros países por lo que está sucediendo con las pandillas en esos lugares.

“Hasta cierto punto nosotros tuvimos algo que ver con el problelma en Centroamérica, porque Los Ángeles ha sido el seno de este problema y creo que tenemos el mandato moral y profesional de tratar de añadir un granito de arena a ver si podemos ayudar a nuestros colegas allá”.

En Los Ángeles, una ciudad con 4 millones de habitantes, existen alrededor de 450 pandillas que integran a más de 45 mil miembros.

La oficina de GRYD cuenta con un presupuesto anual de 24 millones de dólares para tratar lidiar con uno de los principales problemas de la ciudad, lo cual considera Céspedes, no hubiera sido posible sin la voluntad política del alcalde y la participación de expandilleros que fungen como interventores.