Un día sin autos

La sexta edición de CicLAvía convocó a miles de participantes

Decenas de miles de ciclistas, patinadores y caminantes se dieron cita ayer por la mañana para disfrutar las 15 millas de carriles libres de autos que les ofreció la sexta edición de CicLAvía extendiéndose hasta el mar.

Esta vez el evento recorrió Los Ángeles desde El Pueblo Histórico de la calle Olvera hasta la playa Venice.

Por la mañana cientos de personas en bicicleta —muchas de las cuales nunca antes habían usado el transporte público y tomaban fotos de la experiencia— ocuparon los trenes de la línea roja camino a la estación Union. En menos de tres años, angelinos de todas las razas y edades han adoptado como propio el evento inspirado en el Ciclovía de Colombia y cada edición cuenta con más entusiastas.

“Deberían hacerlos más seguido, tres o cuatro veces al año”, opinó Mara Yaya, que participó en la edición anterior del evento y esta vez llegó acompañada de su hijita Violeta, de tres años.

“Lo que más me gusta es el espíritu de convivencia que se siente, compartir la experiencia con mis amigos y con los miles de personas”, dijo Mauricio Miranda, señalando a los ciclistas que avanzaban a su alrededor.

Un grupo de ciclistas lowrider que se trasladó al Pueblo Histórico desde Oxnard mostraba con orgullo sus bicicletas, tradicionales de la cultura de la ciudad.

“Compramos bicicletas viejas y las arreglamos, no las vendemos”, indicó John Hernández, del Club Lowriders de Oxnard, y confesó ser un fan de este tipo de bicicletas desde que estudiaba el preescolar.

“Arreglar esta bicicleta me tomó alrededor de cinco meses y me costó 2,000 dólares”, indicó Iván Hernández, del Club Majestics de Oxnard. “El marco de la bicicleta ha estado en mi familia por 20 años, mi hermano mayor fue quien me lo pasó”, señaló.

Este año —y como resultado de las explosiones de Boston— el evento tuvo mayor presencia policial tanto dentro de las estaciones de trenes como en ambos lados de la ruta.

“Hemos reforzado la seguridad”, confirmó el Capitán Peter Zarcone, del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD). “Los sucesos de Boston hicieron que tomáramos precauciones adicionales pero hasta el momento no existe ningún indicio en particular que nos haga pensar que pueda ocurrir algo”, aseguró.

Zarcone explicó que entre los policías que monitorearon la ruta se encontraban 50 agentes montando sus bicicletas con el resto de los ciclistas.

“Vimos que había más policías”, comentó Roman Rules, que llegó desde Hollywood con sus amigos.

“Claro que nos acordamos de lo que pasó en Boston pero nos sentimos tranquilos porque vimos que hay más seguridad”, agregó.

En la esquina de las calles Siete y Alvarado —en el parque MacArthur— oficiales del LAPD coordinaban el paso de los ciclistas.

“Lo hacemos por varios motivos: por seguridad y por organización. Cuanto más organizado, más seguro”, explicó el agente Lawrence McCue, del LAPD.

Señaló que en el anterior CicLAvía un grupo de voluntarios había intentando regular el flujo de ciclistas pero que no les había hecho caso y que por eso decidieron asignar ahora a agentes de policía.

Los ciclistas se detenían en el parque a descansar y también a comprar comida a los vendedores ambulantes y loncheras que se estacionaron a lo largo de la calle Siete.

“Hoy vendí más fruta que nunca”, dijo entusiasmada Olga López, mientras pelaba mangos y piñas. “No vengo mucho durante la semana porque llega la policía y nos da infracciones de hasta 700 dólares por andar vendiendo. Pero como hoy hay fiesta no nos dicen nada”, agregó.

“Ojalá más padres trajeran a sus niños a eventos como estos en lugar de ponerlos frente a una ‘cajita feliz’”, dijo Saúl Melchor. “A todos nos viene bien hacer un poco de ejercicio”.