Boston y la reforma migratoria

Estados Unidos no es el mismo después del 11 de septiembre de 2001

Como muchos temían, los atentados terroristas del 16 de abril en Boston le han dado un nuevo ímpetu a las voces que se oponen a la aprobación de una reforma migratoria en el país.

Una de las más influyentes es la del senador republicano de Iowa, Charles E. Grassley, quien señaló recientemente en una audiencia que, dados los eventos de la semana pasada en Boston, es importante considerar los vacíos que hay en nuestro sistema de inmigración.

“¿Cómo podemos asegurarnos que la gente que desea hacernos daño no sea elegible para beneficios bajo las leyes de inmigración, incluyendo la nueva propuesta que tenemos?”, preguntó Grassley, quien es el representante más alto de los republicanos en el Comité Judicial del Senado.

Estos comentarios encontraron eco inmediato en algunos de sus correligionarios y en comentaristas conservadores de radio como Hugh Hewitt, quien señaló que el debate de la nueva ley se debe retrasar hasta que efectúe una investigación completa de cómo los dos hermanos sospechosos de los ataques de Boston se convirtieron en terroristas.

Aunque los argumentos de a quién se debe dejar entrar al país y cómo se debe proteger a la nación del terrorismo son legítimos, resulta injusto conectar directamente a los responsables de los ataques en Boston con los millones de inmigrantes que viven y trabajan con el único propósito de mantener decorosamente a sus familias y con los millones que aguardan la aprobación de una reforma migratoria que les permita salir de las sombras.

La demora sobre la discusión para actualizar el actual sistema migratorio del país, como sugiere Hewitt, lo único que lograría es mantener los enormes vicios y vacíos que existen en este rubro.

Por lo que ha trascendido, el tema de la seguridad es uno de los más importantes dentro de la nueva propuesta migratoria. Ésta contempla medidas aún más rigurosas para mantener las fronteras a salvo de cualquier atentado y para impedir la entrada de criminales y terroristas.

Estados Unidos, por otro lado, no es el mismo después del 11 de septiembre de 2001. Desde esa fecha, se ha puesto la tecnología al servicio de la identificación de quiénes entran al país con la toma de huellas digitales, fotos, etc. y se han colocado cámaras de vigilancia en prácticamente todos los lugares públicos del país. Gracias a esto fue que se logró identificar rápidamente a los sospechosos de los ataques de Boston.

La reforma migratoria lo único que haría es profundizar aún más estas medidas al identificar a millones de indocumentados en el país, lo cual aumentaría la seguridad nacional.

Los republicanos que hasta ahora han alzado sus voces para tratar de descarrilar la reforma bajo estos argumentos, simplemente demuestran una grave insensibilidad política que, al final del día, les costará muchos votos, especialmente de la comunidad latina.