Wonton indispensable

El pasado sábado fui a World Harvest Food Bank, ubicado sobre el bulevar Venice a pocas cuadras del Centro de Convenciones de Los Ángeles, por los vegetales de la semana.

Cada vez que voy, regreso a la casa con montañas de frutas y vegetales —muchos de éstos orgánicos— que tengo que preparar rápidamente en los días posteriores para evitar que se arruinen.

En esta ocasión nos dieron tres manojos de espárragos, envolturas de wonton, base para sopa de miso, tofu en salsa de BBQ, bananas maduras, tomates, lechuga, repollo, papas moradas y fideos chinos.

Sinceramente, cuando vi las envolturas de wonton no supe si aceptarlas porque no tengo idea cómo prepararlo y no estaba segura que me quedaría tiempo durante el fin de semana para experimentar, pero mi esposo rápidamente me dijo que él sabía cómo utilizarlo.

Sin estar convencida agarré una bolsita. Ahora me arrepiento de no haber agarrado dos.

Aquí les comparto la receta de mi esposo. Es ridículo lo fácil que resultó hacer sopa de wonton.

Para el relleno de Wonton

Un manojo de espárragos crudos. Utilice una licuadora o un procesador de alimentos para molerlos. Agregue dos cucharaditas de aceite de sésamo, si no tiene, puede ser una cucharadita de aceite de oliva, sal al gusto, y si tiene a la mano agregue un condimento llamado 4 Chinese spices o pimienta. El relleno debe tener la consistencia pastosa.

Para la sopa

Base de miso y agua. Por cada taza de agua, agregue alrededor de una cucharita de base de miso o si prefiere base de sopa de vegetales o pollo.

Preparación de los wonton

Agarre una envoltura de wonton y coloque la pasta de espárragos en medio, mójese la punta de los dedos con agua y páselo en las puntas del wonton y junte las puntas. El agua sirve como pegamento. Le puede dar la forma de bolsitas, de pastelitos, de triángulos o de lo que guste.

Cuando la sopa esté hirviendo, agréguele los wonton. Pruébelo para asegurar que tiene la sazón que le gusta. Es posible que tenga que agregarle más base de miso o de su sopa preferida.

Recuerda lo que decía el padre de la medicina, Hipócrates: “Que tu comida sea tu medicina”.

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