Nacida en Texas y no le creen que es ciudadana

El caso de Blanca María Alfaro, nacida en Texas, no es aislado

Blanca Alfaro con sus tres hijos menores en El Salvador. La mujer nació en Houston y tiene un certificado de nacimiento que lo comprueba, pero el Gobierno dice que intenta entrar a los EEUU ilegalmente.
Blanca Alfaro con sus tres hijos menores en El Salvador. La mujer nació en Houston y tiene un certificado de nacimiento que lo comprueba, pero el Gobierno dice que intenta entrar a los EEUU ilegalmente.
Foto: Suministrada

Blanca María Alfaro, de 33 años, tiene un certificado de nacimiento emitido en Houston, Texas, documentos de vacunación infantil, una tarjeta de seguro social y le han sido emitidos dos pasaportes estadounidenses. Pero eso no ha bastado para que el gobierno de Estados Unidos deje de dudar que la mujer está mintiendo y que en realidad es una salvadoreña que ha tratado de entrar ilegalmente al país.

Alfaro ha tenido que contratar a por lo menos dos abogados para representarla en su intento por probar que es ciudadana de Estados Unidos, como lo dicen sus documentos. El camino ha sido complicado y lleno de tropiezos.

“Yo soy de acá. Este es mi país porque yo nací aquí”, dijo Alfaro en una entrevista telefónica desde la oficina de su abogado en Long Island, Nueva York.

“Esta última vez que entré por Hidalgo salieron un montón de oficiales, uno me llevó empujada para dentro de un cuarto y luego me revisaron”.

En al menos dos ocasiones, una en 1998 en el aeropuerto Kennedy de NY y otra el mes pasado en Hidalgo, Texas, la detuvieron e interrogaron. En esta última ocasión la tuvieron detenida durante ocho días en Texas y otros siete días en La Salle Detention Facility in Jena Louisiana.

En 1998 le habían quitado el pasaporte, recién emitido en San Salvador y la deportaron, no sin antes interrogarla extensivamente, detenerla por horas y esposarla de pies y manos. Luego le dieron otro pasaporte y la volvieron a arrestar brevemente al viajar de nuevo en 1999. Posteriormente, entró sin problemas en 2001 y 2004.

La comedia de enredos comenzó de nuevo cuando en 2005 fue a la embajada de Estados Unidos en San Salvador a pedir el ajuste a residentes de su esposo y cuatro hijos, que viven en ese país. De nuevo le confiscaron el pasaporte por “no ser ciudadana”. Desde 2006, la familia está trabajando con abogados para obtener de nuevo el pasaporte y el Departamento de Estado indicó en 2007 que estaba investigando, hasta que por el momento no hayan informado de su decisión.

“¿Cómo pueden tardarse siete años en investigar un hecho como este?”, indicó su abogado Bryan Johnson, de Long Island, Nueva York.

Alfaro, según su declaración y según copia de su certificado de nacimiento, proporcionado por Johnson, nació en Houston en 1979 y vivió allí sus primeros años, hasta que a los cinco de edad, su papá se la llevó a El Salvador, país de donde provenían sus progenitores. Allí ha vivido hasta ahora y allí se casó y tuvo cuatro hijos, que siguen residiendo en un cacerío de La Unión. Su esposo es agricultor de la zona.

En las dos ocasiones Alfaro reporta haber sido tratada con dureza y sospecha por los agentes federales. “No se por qué no quieren que venga, si este es mi país”, alega la mujer, cuyo hijo mayor ahora vive en Nueva York y que quiere venir a vivir a Estados Unidos con su esposo y el resto de sus hijos.

El abogado Johnson apunta que tras 14 días detenida, la oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) finalmente reconoció que hay evidencias de “que es ciudadana”.

Parte del problema es que en 1998, cuando Alfaro tenía 18 años e intentó entrar al país con su pasaporte estadounidense emitido en San Salvador, la interrogaron por horas, la esposaron de pies y manos e insistieron que diera “su verdadera identidad”. Cansada, señala Alfaro en una reciente declaración jurada, les dio el nombre de su hermana y la dejaron ir, deportándola.

No obstante, después de eso, recibió otro pasaporte y entró al país dos veces sin problemas.

“Toda la evidencia, que las autoridades tienen que haber visto, señala que es ciudadana de los Estados Unidos”, dijo Johnson, quien actualmente la representa. “En 1998 no le creyeron porque no hablaba nada de inglés, pero no hubo ningún tipo de proceso adecuado en todo este caso”.

Blanca Alfaro está a la espera de que su última gestión de frutos y que le reintegren el pasaporte que, alega, le pertenece por derecho.

Ciudadanos estadounidenses han sido deportados

En otras ocasiones, se han reportado casos de ciudadanos estadounidenses deportados por las autoridades. Sólo esta semana la revista New Yorker publicó un extenso perfil de un discapacitado mental de nombre Mark Lyttle que fue deportado a México por un “error burocrático”. El hombre no tenía ancestros mexicanos, ni hablaba español y sin embargo, fue detenido por 51 días antes de ser deportado, vagó 125 días por México y Centroamérica hasta lograr regresar a Texas. Finalmente, el gobierno le dió una compensación monetaria sin reconocer sus errores.

Jaime Diez, un abogado de inmigración del Sur de Texas, dijo a La Opinión que ha representado a por lo menos diez casos de personas nacidas en la zona que han sido perseguidos por las autoridades por haber nacido con partera y no en hospitales, algo común en algunas partes de Texas. “Tenemos un número de casos en que les han quitado el pasaporte y les han deportado o los forzaron a admitir que no habían nacido aquí por intimidación”, dijo Diez. “Tengo al menos diez casos exitosos pero muchos más me han venido a ver”.

Según TRAC, Transactional Records Access Clearinghouse, una institución que se dedica a análisis de datos gubernamentales, el gobierno de Estados Unidos emitió órdenes de detener como “posibles extranjeros deportables” a más de 800 ciudadanos estadounidenses entre 2008 y 2012.