Vote Sí a la Medida C

La propuesta quiere corregir el exceso de dinero en la política

La gran cantidad de dinero que de forma anónima se vuelca a favor o en contra de un candidato es contraria a la noción de transparencia que debería prevalecer en una democracia. Ahora con la Medida C hay una oportunidad para exigir un cambio.

Gracias a controvertidos fallos de la Suprema Corte de Justicia emitidos a lo largo de los años el hecho de contribuir con dinero es una forma de expresión protegida por la Constitución y, para este fin, una corporación tiene los derechos de una persona.

En la práctica esto ha conducido a que se pueda contribuir sin límite alguno de dinero —y de manera anónima— a grupos especiales de acción política (superPACs) en campañas a favor o en contra de un candidato, siempre y cuando no se coordine la acción de su opositor.

Esto ha desencadenado una avalancha de dinero que desnaturaliza el proceso democrático. Las corporaciones y los grupos de interés compran una mayor libertad de expresión para promover sus causas, avasallando la expresión del ciudadano medio.

En repetidas ocasiones hemos dicho que es incorrecto que el alcance de la libertad de expresión esté dada por el límite del poder del bolsillo.

La Medida C, que está en la boleta electoral del 21 de mayo, da una oportunidad para actuar ante este deterioro de la democracia.

La propuesta respalda una enmienda a la Constitución para revertir porciones de los fallos Buckley vs. Valeo y Citizen United vs. FEC con el fin principal de establecer límites a las contribuciones políticas.

Este es un camino largo y con poderosos escollos. Primero la enmienda debe obtener el voto de dos tercios del Congreso y luego ser ratificado por tres cuartos de los estados. Sin embargo, este panorama no debe desalentar el respaldo a la medida.

Con la aprobación de la Medida C, Los Ángeles se unirá a varios estados y ciudades de la nación que han expresado de la misma manera su deseo de cambiar un sistema de financiamiento político que corrompe nuestra democracia.